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▶ VER EN YOUTUBEPhil Collen desvela el momento más aterrador de su última gira en una entrevista exclusiva donde detalla cómo el avión gigante que compartían ambas bandas tuvo que vaciar el combustible en pleno vuelo por un fallo en los neumáticos, rozando un desenlace fatal que casi borra del mapa a dos iconos del rock de un plumazo. El legendario guitarrista de Def Leppard se ha despachado a gusto repasando los trapos sucios de su carrera, desde los días en que casi se convierte en el hacha de Iron Maiden —tras haber ido al colegio con el mismísimo Paul Di'Anno— hasta las sesiones de grabación donde el productor Mutt Lange los trataba como a marionetas disciplinadas para cruzarlos con la finura de Queen y la rudeza carcelaria de AC/DC.
Collen recuerda que aterrizó en la banda de rebote cuando el anterior guitarrista, Pete Willis, estaba totalmente defenestrado por sus excesos. Lo curioso es que nunca le pidieron formalmente que se uniera al grupo, simplemente entró a meter un solo en una cinta de casete y no regresó a su casa en todo un año mientras la televisión los catapultaba a la fama. La madurez le llegó a golpes, especialmente tras el trágico fallecimiento de Steve Clark, un impacto tan brutal que lo obligó a subirse al escenario completamente sobrio, experimentando un terror escénico que solo superó mutando en una especie de avatar interpretativo hiperactivo.
Entre los secretos mejor guardados de su equipo, destaca su vieja guitarra Fender Stratocaster negra, una reliquia maltratada que sobrevivió a fracturas de madera gracias a que el mismísimo Eddie Van Halen le ordenó destrozar el cuerpo del instrumento para meterle una pastilla humbucker. El instrumento acabó sepultado bajo capas de producción en su obra cumbre, un disco grabado mientras compartían pasillo con Mick Jagger, quien se colaba en los entrenamientos de Collen intrigado por las descomunales pesas que el guitarrista arrastraba por los camerinos. El músico cierra dejando claro que el mundillo de los premios le parece una farsa absoluta desprovista de cualquier credibilidad.
Si es que para sobrevivir tantas décadas en este negocio sin terminar en el hoyo, hay que tener más vidas que un gato y la cabeza muy fría cuando las ruedas del avión deciden no colaborar.
El Museo y Galería de Arte de Birmingham ha decidido que la mejor manera de honrar el legado del cantante es exhibir el gigantesco asiento negro de estilo gótico que el músico utilizó en su última aparición sobre los escenarios. La pieza, decorada con vistosos motivos de alas de murciélago en honor a sus viejas peripecias biológicas, formará parte de la exposición Ozzy Osbourne: Working Class Hero a partir del 1 de julio. Los responsables del espacio cultural han coordinado la apertura para que coincida con las fechas clave que conmemoran aquel concierto de despedida celebrado en el estadio Villa Park en julio de 2025, sirviendo además como preámbulo al primer aniversario de su fallecimiento, que se cumple el próximo 22 de julio.
El pomposo asiento fue fabricado originalmente para la ceremonia del Salón de la Fama del Rock and Roll en 2024, pero acabó ganando trascendencia histórica al servir de soporte físico para que el vocalista pudiera sacar adelante su último espectáculo en su ciudad natal debido a sus evidentes problemas de movilidad. Ahora, los ciudadanos y los visitantes internacionales podrán contemplar de cerca este mueble de diseño sombrío, que compartirá espacio con fotografías inéditas, galardones oficiales y diversos objetos personales cedidos para la ocasión. La institución británica confía en que este elemento se convierta en el principal reclamo de la muestra, transformando un armatoste de madera y cuero en el santuario definitivo para los seguidores de la vertiente más pesada del rock. Al final, el viejo Ozzy ha conseguido que la gente haga cola en un museo para admirar el sitio donde se sentaba a descansar.
El veterano hacha de Metallica ha vuelto a protagonizar uno de esos momentos que se vuelven virales en cuestión de segundos, demostrando que ni las leyendas del thrash están a salvo de la gravedad. Ocurrió el pasado 20 de junio de 2026 en el imponente Aviva Stadium de Dublín, justo cuando la banda descargaba los compases de su imperecedero himno de 1983. Mientras recorría la pasarela exterior del escenario conectando con las primeras filas, el guitarrista perdió el equilibrio de la forma más imprevista, terminando de espaldas contra las tablas ante la mirada estupefacta de miles de devotos.
El resbalón, capturado desde el mismísimo foso por los teléfonos del público, muestra a un Hammett que, lejos de amedrentarse o cortar el ritmo del directo, se tomó el contratiempo con una sonrisa enorme. Tras el costalazo, permaneció unos segundos tumbado boca arriba sin dejar de tocar un solo acorde, manejando la situación con el desparpajo y las tablas que dan más de cuatro décadas de carretera. El público irlandés rugió con fuerza al ver que la situación quedaba en una simple anécdota divertida, confirmando que el guitarrista está hecho de otra pasta y que el directo siempre guarda sorpresas, incluso para quienes dominan los estadios del planeta.
El legendario batería Iggor Cavalera ha dejado tiritando a su comunidad de seguidores al desvelar el deplorable estado en el que ha quedado el vehículo de su gira tras sufrir un tremendo porrazo en la carretera. El músico brasileño se dirigía a Bélgica para reventar los escenarios del archiconocido festival Graspop Metal Meeting cuando un inesperado percance vial frenó en seco la travesía. Como se aprecia de forma nítida en la imagen, el parabrisas delantero del autocar ha recibido un golpe descomunal que ha dejado el cristal completamente astillado, cuarteado y con una telaraña de fracturas que asusta de solo mirarla.
A pesar del tremendo susto y de la contundente estampa que presenta el morro del transporte, el carismático percusionista se lo ha tomado con bastante filosofía y pasotismo, decorando la fotografía con la palabra "Damaged" en un tono rosa de lo más llamativo. El contratiempo logístico no parece haber mermado las ganas de juerga del menor de los Cavalera, quien está más que curtido en mil batallas sobre el asfalto internacional y sabe de sobra que un cristal destrozado es solo un trámite molesto cuando el destino final es descargar toneladas de ritmo pesado ante miles de belgas hambrientos de tralla. Habrá que ver si el seguro del vehículo cubre impactos provocados por el propio exceso de decibelios acumulados en el habitáculo.
La formación estadounidense continúa siendo una referencia dentro del metalcore contemporáneo gracias a su combinación de agresividad, técnica y profundidad lírica.
Con una identidad propia y una creciente presencia internacional, Silent Planet mantiene una posición destacada dentro de la nueva generación de bandas pesadas.
Garrett Russell, el indomable frontman de Silent Planet, ha protagonizado el momento más surrealista y accidentado de la gira al ser atropellado por un cuadricóptero de grabación en la mismísima coronilla mientras actuaba sobre el escenario de Polonia. Lo que iba a ser una filmación épica en alta definición terminó convirtiéndose en un tremendo impacto aéreo directo contra el cráneo del cantante. Como se puede apreciar perfectamente en la imagen, el aparato volador no identificado calculó fatalmente la distancia de seguridad y se abalanzó sin piedad contra la melena del músico en pleno directo.
La ironía del asunto roza niveles poéticos absolutos, ya que el aparatoso encontronazo tecnológico ocurrió justo después de que la banda terminara de interpretar su conocido tema Panopticon, una composición cuyas letras diseccionan con precisión la vigilancia masiva y el control tecnológico global. Russell, lejos de detener el espectáculo para quejarse o pedir asistencia médica, demostró de qué pasta están hechos los vocalistas del metalcore actual. Se quitó un buen mechón de pelo arrancado de la cabeza, bromeó sobre las lentes rotas del aparato y continuó con el espectáculo como si un puñado de hélices motorizadas no acabaran de intentar rebanarle las ideas. Tras el accidentado show en Varsovia, la formación se subió inmediatamente al autobús de gira para cruzar las carreteras camino de su siguiente cita en Kiev. A veces, la tecnología se toma de forma demasiado literal las canciones de denuncia social y decide atacar de vuelta directamente a la cabeza.
Nergal y su séquito no dan tregua. Behemoth ha desatado a nivel mundial el videoclip oficial de su nuevo tema "I, Scvlptor", una impresionante obra de oscuridad plástica dirigida por la prestigiosa firma Grupa 13. Este lanzamiento se posiciona de inmediato como el puente artístico definitivo hacia el futuro de la banda, sirviendo de antesala para la llegada de su nuevo trabajo discográfico, programado para el próximo 4 de septiembre de 2026 bajo una doble estrategia de distribución: edición física mediante Massacre Records y despliegue digital con Nuclear Blast.
El puente hacia lo desconocido La propuesta visual que acompaña al corte prescinde de cualquier adorno innecesario para concentrarse en una atmósfera asfixiante y de una solemnidad sobrecogedora. Con una duración que roza los cinco minutos, la producción sumerge al espectador en un entorno monocromático donde las texturas corporales y la simbología heterodoxa dictan el ritmo del metraje. El inicio de la pieza establece de inmediato esta declaración de intenciones estéticas, construyendo una tensión latente que se aleja por completo de las tendencias comerciales de la industria actual. Según los propios músicos, esta entrega funciona como un nexo directo entre su presente creativo y el rumbo que tomarán en los tiempos venideros.
La dirección de Grupa 13 La complicidad entre la banda polaca y el equipo de dirección vuelve a dar frutos impecables. No hay espacio para la improvisación; cada encuadre está diseñado para incomodar e hipnotizar, utilizando un manejo meticuloso de las sombras que complementa la densidad emocional de la composición. La voz rota y profunda quiebra la quietud en un instante de máxima opresión visual, guiando el desarrollo narrativo hacia un terreno puramente ceremonial. La instrumentación se percibe madura, priorizando las decisiones artísticas complejas y la construcción de un espacio sonoro envolvente por encima de las fórmulas habituales del mercado musical.
Coordenadas del lanzamiento de septiembre Para los entusiastas del coleccionismo y la música en alta fidelidad, la hoja de ruta ya está trazada con precisión milimétrica. El engranaje comercial funcionará a pleno rendimiento el próximo 4 de septiembre, permitiendo que la edición física vea la luz a través del sello Massacre Records, mientras que la difusión en plataformas de streaming quedará bajo la tutela de Nuclear Blast. Esta alianza garantiza un alcance global para una obra que aspira a redefinir el panorama antes de que concluya el año, demostrando que la formación sigue sabiendo cómo gestionar su legado y su negocio sin dar un solo paso en falso.
Puedes disfrutar de la experiencia visual completa aquí:
A ver cuántos bienpensantes se escandalizan esta vez en las redes mientras Nergal se fuma un puro viendo subir las reservas.
La jornada del 18 de junio de 2026 en Clisson quedará grabada en el registro de los anales más irreverentes del metal europeo. Los bávaros Feuerschwanz se plantaron sobre el escenario del Hellfest Open Air con una propuesta que desdibuja por completo la línea entre la fidelidad histórica y la fiesta nocturna de club, transformando el festival francés en una taberna gigantesca sedienta de diversión desvergonzada, tal como quedó registrado por las cámaras de ARTE Concert en su emisión oficial (
Lecciones de mitología impura y copas al aire Desde los primeros compases, el combo teutón dejó claro que su misión no era dar un sermón solemne, sino arrastrar a la audiencia a una celebración de lo más hedonista. Con la interpretación de himnos fiesteros cargados de ironía como Memento Mori, la banda manejó la atmósfera a su antojo, controlando los ánimos de miles de personas. Uno de los momentos más memorables ocurrió cuando Ben Metzner decidió dar una clase exprés de alemán e historia pagana, explicando de manera satírica las andanzas extramatrimoniales del dios Loki para hacer que todo el recinto gritara a pleno pulmón la palabra "bastard" ante el público congregado.
Dos ejércitos enfrentados y un drakkar flotante La teatralidad de la banda alcanzó su punto álgido cuando convirtieron la pista en un campo de operaciones puramente lúdicas. Hauptmann y su comitiva dividieron la multitud en dos facciones opuestas, retándolas a un particular simulacro de combate medieval donde el único veredicto real era colisionar con alegría y festejar sin miramientos. La locura colectiva se desbordó por completo cuando apareció en escena una de sus intrépidas aliadas montada a bordo de un drakkar inflable, navegando sobre un mar humano de brazos alzados mientras las gaitas y el violín dictaban el ritmo de la marea festivalera.
El testamento final a ritmo coreano La recta final del espectáculo sirvió para consolidar las composiciones de su reciente entrega discográfica, metiendo a la audiencia directamente en su discoteca de armadura con piezas extraídas del aclamado Knightclub. Tras proclamar su particular testamento musical ante un público totalmente entregado, los alemanes decidieron romper cualquier atisbo de etiqueta cerrando su comparecencia con los compases cómicos del célebre Gangnam Style como música de salida. Si el fin del mundo nos pilla bailando folklore con mallas de acero y jarras de cerveza, estos tipos tienen garantizadas las llaves de la mejor fiesta del averno.
El director francés Sébastien Vaniček se mete de lleno en el cortijo de Sam Raimi con Evil Dead Burn, y el adelanto oficial "Goodnight Susan" deja claro que irse a pasar el luto con la familia política en una casa en mitad de la nada es una idea nefasta. La distribuidora Warner Bros. Pictures tiene apuntado el estreno en cines para el próximo 10 de julio, plantándonos una historia donde los votos matrimoniales se vuelven un dolor de cabeza eterno porque los parientes se van transformando en bichos del averno.
La trama no tiene desperdicio, pisha. Una mujer se queda viuda y de buena fe se va a buscar el calor de sus suegros a una vivienda totalmente aislada. El problema es que allí, en vez de darle un caldito reconfortante, la peña empieza a convertirse en Deadites uno detrás de otro, montando una fiesta infernal de las buenas. En el reparto figuran nombres como Souheila Yacoub, Hunter Doohan y Luciane Buchanan, todos metidos en esta ratonera ideada por los guionistas Florent Bernard y el propio Vaniček, bajo la atenta mirada de los productores Rob Tapert y Sam Raimi.
En el clip de vídeo recién salido del horno, la tensión se corta con un cuchillo de los de cortar jamón. Susan aparece cuidando a la veterana de la familia en un cuarto oscuro que da un acojone importante. Le arrima un vaso de agua y la buena señora, con una tranquilidad que tela marinera, le pide el favor de que mire debajo de la cama a ver si hay monstruos, alegando que su padre siempre hacía esa ronda. Susan se agacha, comprueba que está todo despejado y apaga la lámpara dándole las buenas noches con toda la calma del mundo. Pero ahí viene el guantazo sin manos: una voz espectral le devuelve el saludo desde el rincón más oscuro.
La cosa se pone de guasa cuando la silueta que está en la cama se incorpora cubierta por la sábana, moviéndose como si tuviera un muelle malaje en el espinazo. La entidad empieza a soltar frases cariñosas con una voz que te congela las pestañas, diciéndole que se acerque y que no tenga miedo. Al final se destapa el pastel y vemos el rostro demacrado y poseído de la anciana listo para arruinarle las vacaciones a cualquiera. El director de fotografía Philip Lozano maneja los claroscuros con maestría, logrando que una simple tela blanca dé más pavor que una inspección de Hacienda. Si pensabas que pasar el domingo con tus cuñados era un castigo divino, espérate a ver el espectáculo que se viene para este verano.
Si te quejabas de las visitas de tu suegra en los domingos de verano, da gracias de que la tuya no se levante de la cama flotando y con ganas de arrancarte el pellejo el próximo diez de julio.
El actor Jason Momoa y la actriz Adria Arjona se encargaron de sacudir la tranquilidad de la capital británica durante la premiere de Supergirl en el Cineworld de Leicester Square. La pareja plantó un beso directo ante las cámaras de los fotógrafos, dejando claro que saben perfectamente cómo acaparar la atención mediática y calentar los motores de cara al estreno oficial en cines el próximo 26 de junio.
El evento de presentación de la nueva heroína cinematográfica derivó rápidamente en un festival para las revistas de entretenimiento gracias a la complicidad de la pareja. Con una actitud totalmente descarada y ajena a los formalismos encorsetados que suelen plagar estas alfombras, ambos demostraron que el carisma y los gestos contundentes cotizan al alza a la hora de promocionar una superproducción de este calibre.
La escena capturada en la noche londinense funciona como la campaña de marketing perfecta para el desembarco del filme la próxima semana. Mientras la industria se empeña a veces en discursos solemnes, este par prefiere despachar el trámite con naturalidad, acaparando las búsquedas en internet y asegurando que nadie se olvide de la fecha de lanzamiento.
Al final, un buen guion siempre ayuda, pero un buen morreo frente a los fotógrafos te garantiza la atención del público sin tener que dar tantas explicaciones.
Quien mantuviera la mínima esperanza de ver a David Coverdale asomar la melena en el quincuagésimo aniversario preparado por Adrian Vandenberg, puede ir asumiendo la cruda realidad: el mítico vocalista ha abandonado por completo el negocio de la música. El gigante holandés suelta el dato con total frialdad mientras asume el peso de revivir esos clásicos el próximo 30 de abril en Tilburg, confirmando que habrá invitados de peso y músicos originales en escena, pero la voz fundadora brillará definitivamente por su ausencia. Aunque lo verdaderamente espeluznante de la jornada no es la despedida del líder, sino el perturbador calvario físico del propio guitarrista. Ese misterioso problema en el brazo que lo dejó fuera de combate en los ochenta y trajo a Steve Vai al estudio, jamás fue por exceso de práctica. Un choque trasero de coche le arruinó las cervicales, llevándolo años después a una camilla donde le introdujeron un tubo con cámara y láser por el cuello mientras estaba totalmente despierto. El cirujano le avisaba cada vez que iba a rozarle un nervio para comprobar la ruta correcta, y en ese preciso instante, el brazo del músico saltaba descontrolado hacia arriba. Semejante escena de tensión límite explica la razón por la que hoy sobrevive en los escenarios ejecutando el noventa por ciento de su técnica golpeando las cuerdas directamente con sus propias uñas.
Lejos de lamentarse, Vandenberg destila un pasotismo envidiable. Patina habitualmente por los bosques holandeses para no pisar el tedio de un gimnasio y, en plena entrevista, ni siquiera parpadea cuando un repartidor interrumpe la conexión. Regresa tranquilamente a la pantalla con tres prototipos de guitarras Peavey recién entregadas desde la República Checa, diseños que él mismo ideó en su época de máxima popularidad pegando enormes folios en las paredes de los hoteles. El tipo se toma la industria con una ironía aplastante, recomendando que figuras intocables como Bryan Adams pasen por este tipo de formatos audiovisuales y dejando claro que su actitud desafiante se nutre del humor de Benny Hill, la herramienta perfecta para ignorar a quienes intentan ofenderse por cualquier cosa en la actualidad. Con dos metros de altura y la única intención de tocar hasta que lo bajen del escenario pataleando, el holandés ha dejado claro que victimizarse es el deporte de los perdedores. Si te fríen los nervios con un láser en vivo y tu respuesta es salir a tocar rock apoyándote en la manicura, es evidente que los problemas de la industria actual son solo rabietas de aficionado.
El legendario músico de Queen ha decidido que dormir está sobrevalorado cuando hay causas mayores en juego, lanzando un aviso de máxima prioridad en plena madrugada para convocar a todos los defensores de la naturaleza. A través de sus plataformas digitales, el británico ha soltado un mensaje directo al grano, exigiendo atención inmediata sin adornos ni florituras.
La publicación no deja margen para la apatía de la audiencia. Con un tono de apremio absoluto, insta a sus incondicionales a dirigirse al enlace de su biografía en ese mismo instante. El objetivo principal es completar un formulario crucial diseñado para que las voces a favor de los animales resuenen con contundencia en los despachos donde se toman las decisiones de verdad.
Resulta innegable que el compromiso de este icono va mucho más allá del estrellato y los focos de los grandes estadios. Cuando esta figura de la historia musical levanta el teléfono virtual a estas horas intempestivas, no lo hace por aburrimiento, sino para movilizar a una comunidad que debe actuar rápido y sin titubeos. La directiva es meridiana: menos darle a me gusta en la pantalla y más rellenar los documentos que tienen un impacto real.
Si un caballero de la realeza musical te saca de la cama exigiendo que apoyes una causa justa, lo mínimo que se espera de ti es que muevas un dedo por la pantalla aportando tu firma antes de volver a roncar ignorando lo que pasa ahí fuera.
Este 20 de junio, los compadres de Carcass se suben a las tablas de Clisson con más chulería y empaque que nadie para dejar claro quién corta el bacalao en el Hellfest Open Air, y las cámaras de ARTE Concert lo van a enchufar en riguroso directo para que te llegue toda la crudeza directamente al salón de tu casa. Hablar de estos ingleses es nombrar a los auténticos maestros del cotarro desde que montaron el chiringuito allá por 1985. Hay mucho enterao en la industria dándoselas de inventor, pero esta gente tiene el pellizco y la genialidad de haber parido tres estilos enteros: el grindcore, el goregrind y el death metal melódico. Una brutalidad técnica que deja a las formaciones de plástico actuales a la altura del betún, buscando casito en internet mientras estos ya venían de vuelta de todo enseñando cómo se hacen las cosas.
El papeleo oficial dice que recogieron los bártulos en 1996, pero el duende les picó de nuevo y se marcaron un regreso por todo lo alto en el festival de Wacken en 2008 que calló muchísimas bocas. Y ojo, que no volvieron para vivir de las rentas ni dar pena, sino para sacarse de la manga en 2013 el tremendo Surgical Steel, un trabajazo que tardó diecisiete añazos en asomarse pero que rebosaba clase por los cuatro costados, rematando después la faena con el contundente Torn Arteries en 2021.
Lo que se va a liar en tierras galas no es un paseíllo para cobrar el cheque y salir corriendo, sino una exhibición de poderío absoluto con esa atmósfera densa de la vieja escuela que se colará en tu pantalla en alta definición. Poned los botellines a congelar para este 20 de junio, que los patrones de esta movida vienen a repartir arte del fino y perderse semejante derroche de talento es de ser un tieso de manual.
La matriarca indiscutible de la industria musical ha tenido que frenar en seco su agenda europea. Sharon Osbourne brilló por su ausencia durante la colosal revelación de la escultura dedicada a Ozzy en el recinto de Clisson, todo debido a un contratiempo de última hora que la obligó a guardar reposo bajo supervisión a principios de semana, dejando a la cúpula organizativa francesa desvelando el tributo sin su figura clave.
Aunque la mánager más implacable del negocio no pudo pisar los terrenos del festival, el homenaje se materializó con una obra imponente esculpida por el artista Philippe Pasqua. La pieza captura magistralmente la presencia escénica del legendario vocalista, alzándose como un nuevo monolito de peregrinación obligatoria para los acólitos de las atmósferas densas y el misticismo estético.
Desde su retiro temporal, la británica no ha perdido la oportunidad de lanzar un mensaje público de agradecimiento a los directivos del evento, reconociendo directamente la labor de Olivier Garnier, Ben Barbaud y todo el equipo detrás de la organización. El inmenso engranaje del mastodonte galo funcionó con precisión milimétrica para honrar al ícono de Birmingham, demostrando que el espectáculo siempre continúa al margen de los imprevistos personales.
Ozzy ya tiene su propia efigie inamovible presidiendo el festival francés, mientras Sharon seguramente ya esté calculando desde su sofá cómo monetizar cada fotografía que los asistentes se saquen frente a la obra de arte.