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Despertando el abismo...

miércoles, 7 de octubre de 2026

METALLICA QUIERE QUE TE LLEVES SPHERE A CASA: CADA CONCIERTO DE LIFE BURNS FASTER QUEDARÁ GRABADO

 Hay conciertos que terminan cuando se encienden las luces.

Y después están los de Metallica en Sphere.

La banda ha anunciado una jugada especialmente interesante para su residencia “Life Burns Faster” en Las Vegas: cada actuación será grabada en directo y mezclada profesionalmente, de manera que quien haya estado dentro de Sphere podrá conservar oficialmente el audio de aquella noche.

No será una grabación genérica de la residencia.

Será tu concierto.

El que viste.

El que escuchaste.

El que ocurrió aquella noche concreta.

Y ahora también podrás llevártelo a casa.

TRES FORMAS DE GUARDAR LA NOCHE

Metallica y nugs han preparado tres opciones diferentes.

La primera es FUEL, con la descarga del concierto en MP3 y un mes gratuito de nugs.

Después llega FIRE, que sube la calidad hasta una descarga en calidad CD e incluye tres meses de nugs Hi-Res.

Y finalmente está DESIRE, la opción física: CD, descarga en calidad CD y tres meses de nugs Hi-Res.

Los precios publicados actualmente por nugs son de 14,99 dólares para FUEL, 18,99 para FIRE y 34,99 para DESIRE.

No es solamente merchandising.

Es convertir una entrada de concierto en algo que puede seguir sonando mucho después de abandonar Las Vegas.

EL DETALLE QUE LO CAMBIA TODO

La idea adquiere todavía más sentido porque “Life Burns Faster” está construida alrededor del concepto “No Repeat Weekend”.

Metallica no diseñó la residencia para repetir exactamente el mismo espectáculo cada noche. Las fechas de cada fin de semana están planteadas para ofrecer repertorios diferentes, siguiendo una fórmula que la banda ya había utilizado durante la era M72.

Eso significa que una grabación concreta puede convertirse en un documento bastante especial.

Dos personas pueden acudir a Sphere y no salir con exactamente la misma experiencia musical.

Uno puede llevarse una noche con determinadas canciones.

Otro, otra combinación.

Y ambos tendrán la grabación oficial de la noche que vivieron.

SPHERE YA ES UNA BESTIA POR SÍ SOLA

Metallica comenzó esta residencia el 1 de octubre de 2026, convirtiéndose en la primera banda de metal en actuar en Sphere.

Y el escenario no es precisamente uno convencional.

La gigantesca pantalla envolvente del recinto permite que las canciones se acompañen de imágenes diseñadas específicamente para ese espacio, llevando clásicos de Metallica a una escala visual difícil de reproducir en un pabellón tradicional.

La primera noche ya dejó claro el tamaño de la apuesta.

El repertorio recorrió diferentes épocas de la banda y llegó hasta “Lux Æterna”, mientras que “The Call of Ktulu” estuvo acompañada por una espectacular representación de Cthulhu en las pantallas de Sphere.

Ahora, además de las imágenes que quedan en la memoria, quedará también el sonido.

Y HAY OTRA PUERTA QUE SE ABRE

La suscripción incluida con estas compras ofrece otro incentivo.

El acceso gratuito a nugs permite entrar en el Live Vault de Metallica, un archivo que reúne actuaciones de diferentes épocas de la banda.

Es decir, el comprador no solamente puede volver a escuchar el concierto de Sphere que acaba de vivir.

También puede utilizar el periodo incluido para viajar hacia atrás por décadas de historia en directo de Metallica.

Y en los planes Hi-Res existe además acceso a vídeos de conciertos de Metallica en 4K.

LA RESIDENCIA NO SE QUEDA EN OCTUBRE

“Life Burns Faster” tampoco es una pequeña serie de conciertos.

La respuesta del público permitió que la residencia creciera hasta alcanzar 24 actuaciones en Sphere, con fechas que se extienden hasta marzo de 2027. Metallica anunció en marzo que había añadido las últimas cuatro fechas después de una semana de venta que la propia banda calificó de récord.

Y eso multiplica el valor de la idea.

Porque cada noche registrada puede convertirse en una pequeña pieza independiente dentro de una residencia gigantesca.

METALLICA ESTÁ GRABANDO LA MEMORIA

Durante décadas, los seguidores han conservado entradas, camisetas, fotografías, pósters y discos para recordar aquellos conciertos que marcaron una época.

Ahora Metallica propone algo diferente.

Llévate exactamente lo que sonó aquella noche.

No una recopilación.

No un directo elegido meses después.

No un recuerdo contado por otro.

Tu concierto.

El que ocurrió delante de ti.

Y en una residencia donde los repertorios cambian y Sphere convierte cada actuación en una experiencia audiovisual gigantesca, esa diferencia importa.

Metallica ha conseguido que una entrada no tenga por qué ser solamente el acceso a un espectáculo durante unas horas.

Puede ser también el comienzo de una grabación que seguirá sonando cuando el público ya haya abandonado Las Vegas.

Porque algunas noches terminan.

Pero esta vez, Metallica quiere que la tuya siga rugiendo.

STHDMETAL — THE ANGEL OF NOISE

 

V/H/S/MIXTAPE: CUANDO LA MÚSICA DEJA DE SONAR Y EMPIEZA A MATAR

Hay canciones que se meten en la cabeza.

Y luego están las que no deberían haberse escuchado jamás.

El próximo 9 de octubre, Shudder abre una nueva puerta al infierno con V/H/S/MIXTAPE, la novena entrega de una de las franquicias de found footage más reconocibles del terror moderno. Esta vez la fórmula cambia de frecuencia: la música, el sonido y el ritmo dejan de ser acompañamiento para convertirse directamente en la amenaza.

Y si alguien pensaba que aquello iba a ser simplemente otra colección de cintas malditas, hay una advertencia importante:

aquí el volumen también mata.

UNA MIXTAPE HECHA CON PESADILLAS

V/H/S/MIXTAPE reúne diferentes historias conectadas por una misma obsesión: qué puede ocurrir cuando el sonido consigue atravesar la pantalla y convertirse en una fuerza capaz de poseer, transformar, destruir o volver completamente loco a quien lo escucha.

El proyecto cuenta con segmentos dirigidos por nombres tan diferentes como Ernest Dickerson, RZA, David Moreau y Renee Zhan, además de interludios musicales de Flying Lotus y una pieza dirigida por Tobias Forge, líder de Ghost.

Sí.

Tobias Forge también ha metido sus manos en esta pesadilla.

Y eso ya cambia considerablemente el olor de la cinta.

GWAR TAMPOCO PODÍA FALTAR

Como anfitriones de semejante festival de monstruos aparecen GWAR, una elección que parece prácticamente inevitable cuando una película decide mezclar horror, música, sangre y criaturas imposibles.

La banda participa en esta nueva entrega, reforzando todavía más el vínculo entre el universo del terror y la cultura musical extrema que siempre ha rodeado a la franquicia.

Pero el verdadero arsenal está repartido entre las diferentes historias.

CINCO PESADILLAS. CINCO FORMAS DE PERDER LA CABEZA.

Una de ellas, “Dance, Dance, Dance, Dance”, dirigida por Renee Zhan, lleva el terror al territorio de un antiguo programa de marionetas que intenta regresar a la televisión.

El detalle que convierte aquello en una auténtica locura es que las criaturas cuentan con trabajo de Jim Henson’s Creature Shop.

Sí: marionetas.

Pero probablemente no sean las que uno querría tener sentadas al lado durante una noche de cine.

En “Heartbeat”, David Moreau mete a dos creadores de contenido dedicados a explorar lugares abandonados dentro de una instalación militar clausurada que fue utilizada para experimentos relacionados con el sonido.

Una mala idea.

Una localización todavía peor.

Y un concepto perfecto para esta película.

RZA dirige “Death Tone”, mientras que Ernest Dickerson se encarga de “The Music of Mr. Sze”.

Y Flying Lotus añade sus propios interludios, llevando la película hacia una mezcla todavía más extraña de videoclip, animación, terror experimental y found footage.

TOBIAS FORGE ENTRA EN LA CINTA MALDITA

La presencia de Tobias Forge merece capítulo aparte.

El líder de Ghost participa como director de uno de los nuevos vídeos musicales de la película, una incorporación especialmente interesante porque V/H/S/MIXTAPE no pretende utilizar la música simplemente como decoración.

La música es el corazón del monstruo.

La película ha sido construida precisamente alrededor de esa idea: sonido, ritmo y audio como herramientas capaces de generar terror.

Es una evolución bastante lógica para una franquicia que lleva años experimentando con diferentes formas de found footage.

DEL VHS AL INFIERNO DIGITAL

Desde que V/H/S/ apareció en 2012, la saga ha convertido las grabaciones encontradas en una especie de laboratorio para directores de terror.

Cada entrega permite cambiar de estilo, de época y de monstruo.

Pero Mixtape encuentra una excusa especialmente poderosa para hacer algo diferente.

Porque el sonido no necesita una criatura.

No necesita un fantasma.

No necesita siquiera una imagen.

Puede entrar directamente por los oídos.

Y cuando eso ocurre, la pantalla deja de ser el lugar donde está el peligro.

El peligro está dentro de tu cabeza.

UNA PELÍCULA PARA ESCUCHAR CON EL VOLUMEN ALTO

La nueva entrega llega además en pleno territorio Halloween.

Su estreno exclusivo en Shudder está previsto para el 9 de octubre de 2026, después de su paso por festivales y proyecciones especiales. La película tiene una duración aproximada de 98 minutos.

Y las primeras críticas ya están dejando claro que estamos ante una mezcla deliberadamente irregular: algunos segmentos funcionan mejor que otros, pero la película apuesta sin miedo por el gore, el humor negro, los efectos prácticos y una combinación de estilos que va desde las marionetas hasta el terror cósmico y los experimentos sonoros.

Eso, en realidad, forma parte del ADN de V/H/S.

No sabes qué demonios vas a encontrarte en la siguiente cinta.

Y precisamente por eso introduces otra.

ESTA VEZ, EL MONSTRUO ESTÁ EN LA MÚSICA

V/H/S/MIXTAPE parece diseñada para una época en la que una canción puede convertirse en obsesión, un vídeo puede parecer una prueba de algo que jamás debió grabarse y una grabación encontrada puede ser la última cosa que alguien escucha.

Y encima tenemos a GWAR.

Tenemos a Tobias Forge.

Tenemos a RZA.

Tenemos a Flying Lotus.

Tenemos a Jim Henson’s Creature Shop.

Y tenemos una colección de historias en las que el sonido puede poseer, deformar y destruir.

No parece precisamente una mixtape para escuchar antes de dormir.

Aunque, pensándolo bien...

quizá sí.

Siempre que no te importe descubrir quién está cantando cuando apagues la luz.

STHDMETAL — THE ANGEL OF NOISE

TAYLOR MOMSEN Y BRUCE SPRINGSTEEN: DOS GENERACIONES DEL ROCK UNIDAS EN POWER TO THE PEOPLE

 Una fotografía puede parecer sencilla hasta que uno mira quién aparece dentro del encuadre.

Taylor Momsen junto a Bruce Springsteen.

La cantante de The Pretty Reckless ha compartido una imagen junto a The Boss desde el Power to the People Festival, el gigantesco encuentro celebrado el 3 de octubre en el Merriweather Post Pavilion de Columbia, Maryland, bajo la dirección artística de Tom Morello.

Momsen resumió el momento con apenas unas palabras: “Me and the Boss”.

Pero detrás de esa fotografía hay mucho más que un encuentro entre dos generaciones del rock.

EL DÍA EN QUE EL ROCK SE NEGÓ A QUEDARSE QUIETO

Power to the People nació con una idea muy concreta: utilizar la música como punto de encuentro para hablar de comunidad, justicia, solidaridad y participación ciudadana.

Y la alineación parecía diseñada para hacer imposible que aquello pasara desapercibido.

Foo Fighters, Bruce Springsteen, Tom Morello, Dave Matthews, Joan Baez, Public Enemy, Dropkick Murphys, Cypress Hill, Jack Black, Serj Tankian, Killer Mike, Stephen Stills, Mike McCready, Brittany Howard, Taylor Momsen y muchos más compartieron la jornada.

No fue un festival construido alrededor de una sola generación.

Fue una colisión.

El pasado, el presente y distintas ramas del rock estadounidense entrando en el mismo escenario.

MOMSEN, EN EL CENTRO DE UNA NOCHE IMPOSIBLE

Taylor Momsen llegaba al festival desde una trayectoria muy diferente a la de Springsteen.

Desde The Pretty Reckless, la cantante ha construido una identidad propia dentro del rock contemporáneo, pero en Maryland terminó formando parte de algo mucho más grande.

Momsen apareció también junto a músicos vinculados a Soundgarden en el segmento Sons of Soundgarden, donde participaron Tom Morello, Matt Cameron y Mike McCready, entre otros músicos.

Es precisamente ese tipo de cruces lo que convirtió Power to the People en algo difícil de clasificar como un festival convencional.

Y ENTONCES SALIÓ EL BOSS

Cuando llegó el turno de Springsteen, el festival cambió de escala.

Bruce abrió su actuación con “Streets of Minneapolis”, antes de compartir escenario con Joan Baez para interpretar “Chimes of Freedom”, de Bob Dylan.

Después aparecieron Tom Morello, Dave Matthews y Nathaniel Rateliff para una versión de “Fortunate Son”, de Creedence Clearwater Revival.

Y la maquinaria siguió creciendo.

Morello volvió a acompañar a Springsteen en otros clásicos, mientras que Dave Grohl también terminó incorporándose a la fiesta.

El cierre reunió a los artistas del festival para interpretar “This Land Is Your Land” y “Power to the People”, convirtiendo el final en una auténtica reunión colectiva.

UNA FOTO PEQUEÑA PARA UN FESTIVAL ENORME

Por eso la fotografía de Momsen tiene más peso del que aparenta.

No es simplemente una cantante joven fotografiada junto a una leyenda.

Es una instantánea de un festival que buscó precisamente eso: romper las fronteras entre generaciones y estilos.

Springsteen representa una parte gigantesca de la historia del rock estadounidense.

Momsen pertenece a una generación que recibió ese legado y lo transformó en otra cosa.

Entre ambos hay décadas de diferencia.

Pero cuando el escenario está encendido, la distancia desaparece.

TOM MORELLO CONSIGUIÓ SU OBJETIVO

El cerebro detrás de todo fue Tom Morello.

El guitarrista de Rage Against the Machine diseñó Power to the People como una jornada de música y acción colectiva, con artistas de rock, punk, hip-hop y folk compartiendo espacio con organizaciones y activistas.

El festival también contó con el llamado Freedom Village, donde distintas organizaciones participaron en actividades relacionadas con participación ciudadana y derechos civiles.

Y la mezcla terminó siendo tan imprevisible como prometía el cartel.

Jack Black apareció como “Jack Sabbath” para rendir homenaje a Black Sabbath junto a Geezer Butler.

Serj Tankian se unió a Morello.

Chuck D, DMC, Flavor Flav y Dave Grohl también tuvieron sus momentos.

Y cuando parecía que ya no podía entrar nadie más en el escenario, todavía quedaban músicos para formar otra combinación imposible.

EL ROCK COMO PUNTO DE ENCUENTRO

Taylor Momsen explicó antes del festival que esperaba que quienes acudieran salieran de allí sintiéndose conectados, inspirados y conscientes de que todos tienen alguna responsabilidad dentro de sus comunidades.

Después de ver cómo terminó la jornada, aquella idea parece bastante clara.

Porque Power to the People no necesitó inventarse una nueva generación de estrellas.

Juntó a las que ya existen.

Springsteen.

Morello.

Momsen.

Grohl.

Baez.

Tankian.

Black.

Butler.

Y una larga lista de músicos que, cada uno desde su propia trinchera, demostraron que el rock todavía puede convertirse en un punto de encuentro cuando decide mirar más allá del escenario.

Y en medio de todo eso queda una fotografía.

Taylor Momsen y The Boss.

Dos generaciones.

Dos historias.

Un mismo escenario.

Y una imagen que resume perfectamente lo que Tom Morello quiso construir aquel día.

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CHUCK BILLY ABRE SUS HERIDAS: EL FRONTMAN DE TESTAMENT CUENTA LA HISTORIA QUE CASI LE ARRANCA LA VOZ


Hay historias de rock que empiezan con una guitarra, un amplificador y una banda de chavales buscando su lugar. Y hay otras que, después de recorrer medio mundo entre riffs y escenarios, terminan enfrentándose a algo mucho más jodido: la posibilidad de que todo se acabe.

Chuck Billy, voz histórica de Testament, está a punto de poner negro sobre blanco una vida que atraviesa cuatro décadas de thrash, escenarios, carretera, supervivencia y una batalla contra el cáncer que pudo haber terminado con su carrera y con mucho más.

El resultado se llama Holding My Breath: The Two Testaments of Chuck Billy y llegará oficialmente a las librerías el 10 de noviembre de 2026 a través de Permuted Press. El propio Billy acaba de recordar que la cuenta atrás ha entrado en su recta final y que todavía es posible reservar el libro.

Pero aquí no estamos ante otra autobiografía de una estrella del metal repasando hoteles, borracheras y anécdotas de backstage.

Billy ha decidido dividir su historia en dos partes que funcionan como dos caras de una misma vida.

DOS TESTAMENTOS PARA UNA SOLA VIDA

La primera mitad se mete de lleno en los años en los que el Bay Area thrash estaba tomando forma y Testament comenzaba a convertirse en una de sus bandas fundamentales.

Billy llegó a Testament en 1986 y vivió desde dentro aquella explosión que terminó colocando a San Francisco en el mapa mundial del thrash. La rivalidad entre grupos, la camaradería, la carretera y el caos de aquellos primeros años forman parte de esa primera etapa del libro.

Después llega el golpe.

A los 38 años, Chuck Billy recibió un diagnóstico de cáncer que puso su vida y su carrera contra las cuerdas. El cantante superó la enfermedad en 2001 después de afrontar tratamientos y apoyarse también en sus raíces culturales y en prácticas de sanación tradicionales.

Y ahí la historia cambia completamente de tono.

Ya no se trata solamente del cantante de Testament que había conseguido sobrevivir a décadas de thrash metal.

Se trata de un hombre obligado a enfrentarse a su propia mortalidad.

CUANDO EL METAL DEJÓ DE SER SOLO MÚSICA

Uno de los episodios centrales de esta parte de la historia es Thrash of the Titans, el histórico concierto benéfico celebrado en 2001 para ayudar a Billy durante su lucha contra el cáncer.

Aquella noche reunió a nombres enormes de la escena y convirtió la solidaridad entre músicos en algo mucho más poderoso que cualquier rivalidad de décadas anteriores.

Testament, Exodus, Death Angel, Anthrax y otros nombres fundamentales del thrash formaron parte de aquel acontecimiento.

El libro recupera precisamente esa etapa desde una perspectiva personal: no como una simple sucesión de fechas, conciertos y discos, sino como el momento en el que una comunidad musical decidió ponerse detrás de uno de los suyos.

Y posiblemente ahí esté una de las partes más interesantes de Holding My Breath.

Porque el metal puede ser brutal sobre un escenario.

Pero cuando uno de los suyos cae, también puede convertirse en una familia.

ROB HALFORD Y RANDY BLYTHE ENTRAN EN LA HISTORIA

Chuck Billy no ha contado esta historia completamente solo.

El libro ha sido escrito junto a Dave Erickson y cuenta con dos nombres especialmente significativos acompañando sus páginas.

Rob Halford, la voz de Judas Priest, firma el prólogo.

Randy Blythe, vocalista de Lamb of God, se encarga del epílogo.

No es una combinación casual. Son dos generaciones distintas de vocalistas que representan buena parte del linaje del heavy metal y del metal extremo que llegó después.

Halford, además, tiene una relación personal con el impacto que puede tener una historia de supervivencia dentro de la comunidad del metal. Billy ha explicado que recibir sus palabras para el prólogo fue una experiencia especialmente emotiva.

224 PÁGINAS SIN ESCONDERSE

La edición publicada por Permuted Press tendrá 224 páginas y estará disponible en formato físico y digital, además de audiolibro según la información oficial del proyecto.

La editorial lo presenta como el relato de un hombre que pasó de los escenarios del thrash de la Bay Area al borde de la muerte y consiguió regresar.

Y quizá el título sea más apropiado de lo que parece.

Holding My Breath no habla solamente de aguantar la respiración.

Habla de aguantar.

De esperar.

De resistir.

De descubrir cuánto tiempo puede permanecer uno en pie cuando la vida decide golpear más fuerte que cualquier amplificador.

CHUCK BILLY TODAVÍA TIENE HISTORIA QUE CONTAR

Chuck Billy lleva más de cuatro décadas asociado a Testament y continúa siendo una de las voces reconocibles del thrash metal estadounidense.

Ahora, en lugar de subir al escenario para contar una historia con un micrófono en la mano, la ha dejado escrita.

Y eso convierte este libro en algo más interesante que una simple autobiografía de una estrella del metal.

Es el relato de una carrera construida entre riffs y carretera, pero también de una enfermedad que intentó detenerla, de una comunidad que respondió cuando más hacía falta y de un músico que tuvo que aprender que la supervivencia no siempre consiste en golpear más fuerte.

A veces consiste simplemente en seguir respirando.

El 10 de noviembre, Holding My Breath: The Two Testaments of Chuck Billy dejará de ser una historia anunciada para convertirse oficialmente en un libro.

Y después de cuarenta años de rugir frente a miles de personas, Chuck Billy parece dispuesto a hacer algo bastante más difícil:

contarlo todo.

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VIXEN VUELVE A ENCENDER EL ROCK: DOS NOCHES, DOS CIUDADES Y EL LEGADO SIGUE VIVO

 Hay bandas que regresan a los escenarios.

Y hay bandas que parecen llevar el escenario incorporado.

Vixen vuelve este fin de semana a la carretera con dos fechas consecutivas que llevarán su hard rock a Wisconsin e Iowa. La propia banda ha anunciado su regreso con un mensaje directo a sus seguidores: el 9 de octubre, Wisconsin Dells; el 10 de octubre, Dubuque.

Dos noches.

Dos ciudades.

Y una banda que sigue negándose a convertir su historia en una pieza de museo.

PRIMERA PARADA: WISCONSIN DELLS

El viernes 9 de octubre, Vixen aterrizará en el Crystal Grand Music Theatre de Wisconsin Dells, donde formará parte de una noche encabezada por Stryper.

Las puertas están previstas para las 19:00 y el espectáculo comenzará a las 20:00.

No es una combinación cualquiera.

Stryper y Vixen pertenecen a esa generación del hard rock estadounidense que convirtió los grandes estribillos, las guitarras afiladas y la actitud escénica en una auténtica forma de vida durante los años ochenta.

Pero Vixen llega con su propia historia.

Y vaya historia.

DE MTV A LA CARRETERA

Vixen nació en St. Paul, Minnesota, alrededor de la guitarrista y fundadora Jan Kuehnemund, y terminó convirtiéndose en una de las formaciones femeninas más reconocibles del hard rock estadounidense.

Su primer álbum, Vixen, llegó en 1988 y abrió la puerta a una sucesión de éxitos que terminaron formando parte de la memoria colectiva del género: “Edge of a Broken Heart”, “Cryin’”, “Love Made Me” y posteriormente “Rev It Up”.

MTV ayudó a convertirlas en estrellas.

Los escenarios hicieron el resto.

Vixen llegó a compartir carretera con nombres gigantescos como Ozzy Osbourne, Scorpions, KISS y Bon Jovi, mientras construía una identidad propia dentro de una escena dominada mayoritariamente por hombres.

Y entonces llegó el golpe que ninguna banda quiere recibir.

EL LEGADO DE JAN KUEHNEMUND

La historia de Vixen también está marcada por la pérdida de su fundadora.

Jan Kuehnemund murió el 10 de octubre de 2013, después de que un cáncer interrumpiera sus planes de reunir nuevamente la formación clásica.

Pero su nombre no desapareció.

Su banda tampoco.

Desde entonces, Vixen ha continuado defendiendo aquel legado sobre escenarios, festivales, casinos y grandes eventos de rock.

Y hay algo especialmente simbólico en que la banda siga saliendo a tocar.

Porque Vixen no está intentando recrear artificialmente 1988.

Está manteniendo vivo aquello que comenzó entonces.

SEGUNDA PARADA: DUBUQUE

Menos de 24 horas después, la banda volverá a subir al escenario.

Esta vez será en Dubuque, Iowa, concretamente en el Mississippi Moon Bar del Diamond Jo Casino, el sábado 10 de octubre a las 20:00. El concierto está anunciado para mayores de 21 años.

El salto entre ambas ciudades será rápido.

Pero precisamente ahí está la esencia de una banda de carretera.

Termina un concierto.

Se desmonta.

Se carga el equipo.

Se duerme cuando se puede.

Y al día siguiente vuelve a empezar.

El rock clásico nunca necesitó demasiadas explicaciones.

Necesitó escenarios.

UNA VIXEN DE 2026

La Vixen actual tampoco es exactamente la misma banda que apareció en MTV hace casi cuatro décadas.

Y eso forma parte de su historia.

Tras la muerte de Kuehnemund, Janet Gardner, Roxy Petrucci y Share Ross continuaron defendiendo el legado de la banda. Más adelante llegaron nuevos capítulos y nuevas integrantes.

En 2022 se incorporó la bajista brasileña Julia Lage, mientras que en 2024 comenzó otra etapa con Rosa Laricchiuta como vocalista principal, después de que Gardner emprendiera otros proyectos. El guitarrista Britt Lightning forma parte de la formación desde 2017.

No es una banda congelada en una fotografía.

Es una banda que ha cambiado para poder continuar.

Y quizá esa sea la parte más interesante de esta historia.

DOS NOCHES PARA RECORDAR POR QUÉ SIGUE FUNCIONANDO

El anuncio de Vixen llega acompañado de un mensaje sencillo: volver a los escenarios y llevar nuevamente el rock and roll a Wisconsin Dells y Dubuque.

Pero detrás de esas dos fechas hay mucho más.

Hay cuatro décadas de carretera.

Hay discos que sobrevivieron a las modas.

Hay canciones que siguen apareciendo en las listas de clásicos del hard rock.

Hay una fundadora cuyo legado continúa siendo parte de cada concierto.

Y hay una generación de músicos que decidió que aquella historia todavía tenía capítulos por escribir.

El viernes, Vixen compartirá escenario con Stryper.

El sábado, cambiará de ciudad y volverá a ponerse delante de su propio público.

Dos noches.

Dos escenarios.

Cero nostalgia de museo.

Porque Vixen no está regresando para demostrar que una banda de los ochenta todavía puede tocar rock.

Está regresando porque, sencillamente, todavía tiene rock que tocar.

Y mientras haya un amplificador encendido, una guitarra conectada y un público dispuesto a cantar, el legado de Vixen seguirá teniendo carretera por delante.

STHDMETAL — THE ANGEL OF NOISE

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