LÁGRIMAS DE COCODRILO SÓNICO EN EL BACKSTAGE
En una revelación que ha dejado a los analistas del rock con el corazón en un puño y la púa en alto, el virtuoso detalló cómo el colapso emocional le sobrevino justo cuando la adrenalina de los estadios empezaba a disiparse. Tras décadas de disciplina monacal y de estudiar el ADN de cada nota de Mick Mars, el encuentro con la realidad de ser un "Crüe" oficial provocó un cortocircuito en su sistema operativo emocional, obligando a sus compañeros de banda a ejercer de terapeutas improvisados entre botes de laca. Desde un punto de vista técnico-sentimental, es fascinante observar cómo un profesional capaz de ejecutar escalas a la velocidad de la luz se convierte en un flan de vainilla cuando recibe la validación de sus ídolos de infancia, confirmando que incluso para un cíborg de la Telecaster, el factor humano sigue siendo el pedal de efectos más difícil de controlar.
LA GIRA DE LA HIPERACTIVIDAD BRITÁNICA
Lejos de los focos de las grandes arenas, John 5 se prepara para asaltar el Reino Unido con una gira en solitario impulsada por un caso severo de "horror vacui" profesional. El guitarrista admite que su plan de tocar en ciudades de las que Google Maps apenas tiene constancia nace de su incapacidad patológica para estar sentado en una habitación de hotel sin mover los dedos. Su ética de trabajo, que haría que un estajanovista pareciera un perezoso, le lleva a preferir el sudor de los clubes pequeños de Manchester o Exeter antes que la paz de su hogar, operando bajo la premisa de que si no hay un mástil de madera cerca, el universo pierde su eje de rotación. Esta gira no es solo un tour, es un experimento de resistencia donde el artista busca conectar con el público mediante la proximidad física y un volumen de decibelios que promete reconfigurar los marcapasos de las primeras filas.
EL FETICHISMO DEL FANTASMA BLANCO
Cuando la conversación gira hacia su arsenal, John 5 entra en un estado de éxtasis místico al hablar de sus modelos "Ghost" y "Phantom", tratándolos con una reverencia que ya quisieran para sí muchas reliquias religiosas. Para el músico, estas guitarras no son herramientas de trabajo, sino extensiones biológicas de su sistema nervioso, piezas de ingeniería blanca que le permiten alcanzar ese estado de "indiscutibilidad" profesional que tanto persigue. Su análisis sobre el tono y la respuesta de la madera sugiere que conoce cada poro de sus instrumentos mejor que su propio historial médico, asegurando que solo con su equipo de confianza puede garantizar que el público reciba exactamente lo que pagó por escuchar: la perfección hecha redoble de púa. Es esta simbiosis entre el hombre y la máquina la que le permite saltar de un solo de country-shred a un himno de estadio sin que se le mueva un solo pelo de su peinado milimétricamente estático.
NOTA DEL DEPARTAMENTO Y CIERRE
El Departamento de Ergonomía y Sentimentalismo Rockero advierte que ensayar ocho horas diarias puede provocar una desconexión severa con la realidad exterior, haciendo que cualquier interacción humana normal parezca un solo de guitarra mal afinado.
John 5: Porque si el rock necesita a alguien que se tome el trabajo de divertirse más en serio que nadie, él es el único con la paciencia suficiente para afinar el caos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario