La estrategia de Arch Enemy para este 2026 roza la genialidad maquiavélica. Bajo el título de "Back To The Root Of All Evil", la banda ha anunciado una gira europea de clubes que arranca el 19 de julio en Berlín y termina el 11 de agosto en Manchester. Es una jugada profesional impecable: prometen volver a los orígenes en salas diminutas mientras el mundo entero se pregunta quién demonios va a sujetar el micrófono. Las entradas salen a la venta hoy a las 6 p. m. CET, y la banda parece disfrutar viendo cómo sus seguidores se pelean por las sobras de información.
El anuncio ha desatado un frenesí de especulación que la banda ignora con una elegancia casi insultante. Mientras el póster detalla paradas en Dinamarca, Suecia, Finlandia, Estonia, Polonia, Alemania, Francia, España, Países Bajos e Inglaterra, los comentarios son un campo de batalla de dudas existenciales. El público clama por saber quién es la cantante, con algunos dando ya por oficial a Lauren Hart y dándole la bienvenida, mientras otros, en un alarde de optimismo, sueñan con el regreso de los clásicos de los noventa. Es la sátira definitiva del metal moderno: la gente está dispuesta a agotar las entradas de salas como el Underworld de Londres o el Jimmy Jazz de Vitoria sin saber siquiera quién va a dar los berridos.
La narrativa de la "raíz de todo mal" ha servido también para que los geógrafos del metal saquen el látigo. Hay una indignación colectiva por el olvido sistemático de Escocia, Noruega, Italia, Portugal y media América Latina. Mientras tanto, en España, la confusión reina: el cartel dice Vitoria el 5 de agosto, pero los hechos y los fans apuntan a que esa fecha coincide con el Leyendas del Rock en Villena. Es el caos perfecto: una banda que no confirma vocalista, una gira que ignora países enteros y unos fans que, a pesar de todo, ya están sacando la tarjeta de crédito para ver si escuchan "The Immortal" en directo una última vez.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
Resulta brillante ver cómo Arch Enemy ha convertido un tour de salas pequeñas en un evento de pánico nacional. Es la sátira perfecta de nuestra era: nos venden "volver a las raíces" mientras nos ocultan la rama principal del árbol. La profesionalidad de Michael Amott es aterradora; ha conseguido que la gente se pelee por entradas para salas minúsculas donde el calor será insoportable, solo para comprobar si las teorías de internet sobre Lauren Hart son ciertas. Es un experimento sociológico envuelto en death metal: ¿cuánto está dispuesto a pagar un fan por un misterio? A juzgar por los gritos en las redes pidiendo fechas en Japón, México o Bulgaria, la respuesta es "todo lo que tengan en la cuenta". Al final, la raíz de todo mal no era el dinero, sino el hype bien gestionado.
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