Gary Holt ha reaparecido para confesar que Guns N' Roses ya no llega tarde a los sitios y que él mismo ha sobrevivido a sus propios excesos químicos gracias a una dieta que lo mantiene tan conservado como una hamburguesa de McDonald's. En una charla que mezcla la humildad de un "obrero del metal" con la supervivencia biológica, el guitarrista de Exodus y Slayer deja claro que la sobriedad no le ha quitado ni un ápice de su capacidad para soltar verdades como puños.
INTONACIÓN PERFECTA Y EL MIEDO AL HALFTIME SHOW
La crónica de sus encuentros con la élite del rock revela un respeto casi místico por Slash, a quien define como el hombre de la intonación perfecta mientras él se autoproclama el "rey del bending excesivo". Curiosamente, Holt ha pasado de clamar por unos Guns N' Roses en el intermedio de la Super Bowl a temer por la vida de Axel Rose; según Gary, la presión mediática actual descuartizaría al vocalista ante el mínimo fallo, a pesar de que Rose lleva una década siendo puntual y portándose como un "buen chico". Entre anécdotas de conciertos legendarios que empezaban a medianoche y tickets de bebida de un metro de largo, Holt recuerda con una humildad que roza lo patológico que todavía le sorprende que estrellas de ese calibre sepan quién es él, el tipo que se describe a sí mismo como un thrasher trabajador que no encaja en esas fiestas de lujo.
LA JUBILACIÓN A TIEMPO PARCIAL Y EL SECRETO DEL BIG MAC
Lo que Holt nos vende como una "semiretirada" de Slayer es en realidad una gestión inteligente de su tiempo, permitiéndole celebrar el legado de Jeff Hanneman con su "segunda familia" mientras mantiene a Exodus como su prioridad absoluta. En el apartado de salud pública, Gary celebra sus más de 1700 días sobrio, bromeando con que los químicos consumidos en su juventud lo han dejado tan bien preservado que no le sale moho, igual que a la comida rápida. Sin planes de nuevos discos o giras interminables con Slayer, el guitarrista se dedica a disfrutar de la vida sin resacas, descubriendo que las cervezas sin alcohol existen y que su hijo no estaría aquí si no hubiera dejado la botella. Es el triunfo de la lucidez sobre el caos de la Bay Area: un Gary Holt que prefiere clavar la nota a seguir doblando cuerdas hacia el abismo.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los guitarristas novatos no intentar la dieta del Big Mac para conservar su talento, ya que los resultados pueden variar según la genética de cada thrasher. La gerencia advierte que considerar a Slash como el "rey de la intonación" puede causar envidia crónica en otros virtuosos del género que todavía no han aprendido a llegar temprano a sus propios ensayos.
Gary Holt: Porque para seguir siendo el rey del thrash, primero hay que aprender a sobrevivir a uno mismo y a los horarios de Axel Rose.
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