EL ANÁLISIS DEL DÍA (Viernes 13, 02.26) – Century Media Records ha decidido que este viernes 13 no era lo suficientemente negro, así que han soltado a Worm y su nueva obra, "Witchmoon: The Infernal Masquerade". No contentos con ser los reyes del pantano y la neblina, han reclutado a Marty Friedman para que le ponga un poco de "exotismo" de guitarra a su Death/Doom ennegrecido. Estamos ante un despliegue de 14 minutos y medio que se siente como si un aquelarre de brujas hubiera decidido montar una ópera rock después de ver demasiados vídeos de Megadeth en Japón.
EL AZOTE DE LA "MASCARADA" INFINITA
La Estética del Necropalacio: El vídeo nos sumerge en una imaginería que oscila entre lo sublime y lo ridículo. Tenemos castillos, velas, y a los miembros de la banda vestidos como si acabaran de asaltar el vestuario de una película de terror de serie B de los años 70. Profesionalismo nivel: si no tardas más en maquillarte que en grabar las pistas de batería, no eres una banda de culto en 2026. La fidelidad absoluta a los hechos nos dice que Worm ha pasado de ser un proyecto de sótano a una entidad que gasta más en incienso que en cuerdas de bajo.
El Ritual del Solo de Friedman: La entrada de Marty Friedman en la ecuación es el toque de genialidad o de pura demencia de este single. Tienes un ambiente denso, pútrido y pantanoso, y de repente, Marty aparece para meter unos fraseos que suenan más limpios que la conciencia de un santo. Es la ironía definitiva: contratar al guitarrista más melódico del planeta para que toque en una canción que se titula "La Mascarada Infernal". Es como ponerle una guinda de helado de fresa a un filete crudo; no debería funcionar, pero aquí estamos, analizándolo.
La Tormenta de los 14 Minutos: Escuchar este tema completo requiere más compromiso que un matrimonio católico. Con casi un cuarto de hora de duración, Worm se asegura de que, si no te gusta el tema al principio, tengas tiempo de sobra para desarrollar un síndrome de Estocolmo musical. El diagnóstico es claro: es música para gente que tiene mucho tiempo libre y una necesidad patológica de sentirse "profunda" mientras mira una pared llena de posters de bandas finlandesas.
DIAGNÓSTICO: BARROCO PANTANOSO CON TOQUES DE SHRED
Voz de Cripta, Dedos de Neón: La combinación de los gruñidos de ultratumba con los solos hiper-técnicos de Friedman es el diagnóstico perfecto de lo que es el metal hoy: una mezcla de géneros que ya no sabe dónde termina la blasfemia y dónde empieza el virtuosismo. La ironía aquí es que Worm se llama "Gusano", pero su música aspira a ser un dragón de tres cabezas con peluca de Marty Friedman.
Veneno Profesional: Resulta fascinante que Century Media publique esto el mismo día que Dee Snider nos habla de sus setas. Es como si el universo del metal hubiera decidido que hoy es el día de "cosas que no esperabas ver juntas". Worm ha construido un palacio de cristal en medio de un cementerio, y el resultado es tan pretencioso como fascinante.
VERDICTO FINAL: UN BANQUETE PARA LOS QUE NO TIENEN PRISA POR MORIR
Worm sigue siendo la banda más ambiciosa del underground, y con "Necropalace" prometen llevarnos a un sitio donde el Black Metal y la técnica de guitarra más refinada se dan la mano en un baile de disfraces eterno.
💀 LA ÚNICA VERDAD DE LA CALLE: DICE LA LEY DE LA CALLE que en 2026, si tu canción dura menos de diez minutos y no tiene un invitado que haya tocado en Rust in Peace, no estás haciendo Metal Extremo, estás haciendo pop para radio. Nos enseñaron que el metal era crudo y directo, pero Worm nos ha demostrado que puedes ser muy oscuro y, al mismo tiempo, sonar como si estuvieras dando una clase magistral en el Musicians Institute de Los Ángeles.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
"Worm nos arrastra a su mascarada infernal [13.02.26], demostrando que Marty Friedman puede tocar encima de cualquier cosa, incluso del sonido de una tumba abriéndose. La banda ha decidido que el minimalismo es para los débiles y nos regala 14 minutos de puro exceso gótico-industrial-shred. Es la única era donde un 'Necropalacio' tiene servicio de habitaciones y solos de guitarra de alta fidelidad. Chicos, gracias por el viaje; ahora voy a necesitar otros 14 minutos de silencio absoluto para recuperar el sentido de la realidad. Seguimos midiendo la oscuridad en minutos de vídeo y en notas por milisegundo."
No hay comentarios:
Publicar un comentario