En un mundo donde el hype es la moneda de cambio, Chad Gilbert, el motor de New Found Glory, ha decidido darnos los dientes largos hablando de las canciones que todavía descansan en el limbo de lo inédito. En una pieza producida por Pure Noise Records, Chad disecciona los dos "sujetalibros" que abren y cierran su próximo álbum, prometiendo un viaje que va desde el golpe en la cara hasta la nostalgia de los 90.
El puñetazo inicial con "Boom Roasted": Chad asegura que la primera pista del disco viene "pegando fuerte" desde el segundo uno. Con guitarras rítmicas diseñadas para que el oyente no pueda dejar de botar, la apuesta es que será la canción que pongas en el coche a todo volumen, incluso más alto que los singles que ya han visto la luz.
La velocidad terminal de "Frankenstein's Monster": Para cerrar el álbum, la banda ha reservado el tema más rápido de todo el trabajo. Gilbert la describe como una pieza de la "vieja escuela de Epitaph", inspirada en el punk melódico de la costa oeste y bandas como Millencolin.
El viaje en el tiempo (Key Change incluido): Lo curioso de "Frankenstein's Monster" es su estructura; según Chad, tiene un cambio de tonalidad que te transporta de repente al mundo del emo del medio oeste de los 90. Un viaje que empieza en el punk-rock más veloz y termina en un lugar completamente distinto, sirviendo como el "gran final" del álbum.
La difícil elección del artista: Aunque le cuesta elegir, Chad tiene claro que estos dos extremos del disco son los que realmente van a dejar a los fans "entusiasmados". Es la clásica narrativa de "lo mejor está por venir", pero viniendo de un veterano del género, al menos sabemos que la melodía está garantizada.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
Ver a Chad Gilbert entusiasmado con un cambio de tono que te lleva al emo de los 90 es la prueba de que el pop-punk nunca muere, solo se vuelve más reflexivo con cada disco. Es refrescante que Pure Noise Records nos deje asomarnos a la cocina de New Found Glory para ver cómo mezclan la velocidad de la vieja escuela con experimentos estructurales. Gilbert sabe que su audiencia vive de esa mezcla de adrenalina y drama, y parece que con "Frankenstein's Monster" han creado una criatura que contentará tanto a los que buscan velocidad como a los que todavía guardan su diario de adolescencia. El álbum promete cerrar el círculo, y si "Boom Roasted" pega la mitad de lo que Chad dice, nuestros altavoces están en peligro.
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