Parece que en la oficina de Ingested no hay tiempo para despedidas lacrimógenas ni comunicados de tres páginas llenos de eufemismos. La banda ha ejecutado un movimiento digno de un cirujano de guerra: corto, limpio y letal. La noticia ha caído como un mazo en la escena del death metal técnico: el hasta ahora vocalista ha sido fulminado de la formación.
Efecto Inmediato: Sin explicaciones sobre dramas internos ni "diferencias creativas", la banda ha comunicado que Josh Davies ya no forma parte de Ingested. Ha sido un "aquí te pillo, aquí te despido" en toda regla, efectivo desde el mismo instante de la publicación.
El Relevo de Emergencia: La maquinaria no puede detenerse, especialmente con compromisos contractuales llamando a la puerta. Adam Mercer ha sido el elegido para asumir las tareas vocales.
Gira a la Vista: El bautismo de fuego de Mercer no será en un ensayo privado, sino en la inminente gira junto a Bodysnatcher. Una prueba de fuego donde tendrá que demostrar que sus cuerdas vocales están a la altura de la brutalidad que exige la "manada" de Manchester.
Minimalismo Corporativo: El comunicado es una obra maestra de la frialdad profesional. Dos frases han bastado para borrar años de trayectoria, dejando claro que en Ingested lo que importa es el logo y el tour, no quien sostenga el micrófono.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
Ver a Ingested deshacerse de su vocalista con la misma frialdad con la que se cambia una cuerda rota es el colmo de la eficiencia metálica. Es satírico que, tras años de "hermandad" y brutalidad compartida, todo se resuma en un post de Facebook que se lee en cinco segundos. Josh Davies fuera, Adam Mercer dentro, y aquí no ha pasado nada mientras el doble bombo siga sonando. La profesionalidad de la banda es indiscutible: el show debe continuar aunque tengan que cambiar la cara visible del proyecto a cinco minutos de subir al autobús de gira. Si querías drama, te has equivocado de banda; aquí solo hay hechos y una vacante cubierta a toda prisa.
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