En estos días donde el silencio pesa tras la partida de un gigante, hemos desclasificado un documento de 1982 que es pura dinamita acústica. Ver a Jerry Garcia y Bob Weir asaltando el plató de David Letterman es recordar que el metal y el rock se forjaron con madera, cuerdas y una actitud que desafiaba a cualquier sistema.
Aquí tenéis la crónica de un viaje en el tiempo al corazón del mito:




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