KISS, esa corporación que solía vender himnos y ahora se dedica a coleccionar menciones en redes sociales, ha compartido un video de unos fans disfrazados para recordarnos que su estrategia de supervivencia para 2026 es el "trabajo gratis". Bajo el lema de que sus fans son "geniales", han lanzado a los leones de los comentarios a @marigoldthegirl y compañía, logrando que la fidelidad a los hechos se convierta en un campo de batalla de purpurina y prejuicios. Mientras la cuenta oficial pide etiquetas para seguir alimentando el algoritmo de Gene Simmons, los comentarios destilan esa mezcla de nostalgia y toxicidad que solo el rock de estadios puede generar.
La fauna de los comentarios es un informe de daños por derecho propio: tenemos desde el fan nostálgico que recuerda cuando sus disfraces de 1978 se hacían con papel de aluminio, hasta el típico policía del rock (Marshall Owens) soltando el rancio "di tres canciones" para validar el carné de fan. Por supuesto, no falta la confusión de género con ese "girly Gene" que tiene a los veteranos confundidos entre la excitación y el desconcierto, o el despistado que pregunta si son Green Day disfrazados. Es la decadencia absoluta de la mística: KISS ya no es una banda, es una plantilla de dibujo para que los niños "atractivos y poderosos" rellenen el contenido mientras los dueños de la marca cuentan billetes en el retiro. Han pasado de dominar el mundo a celebrar que alguien se parece a un "Medicine Man" con un iPhone, demostrando que el rock and roll toda la noche es ahora, simplemente, scroll infinito todo el día.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
El mayor éxito actual de KISS no es musical, sino haber convertido a su audiencia en un departamento de publicidad gratuito que discute sobre maquillaje mientras el legado se disuelve en un filtro de Instagram.
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