Satan ha soltado la bomba y no ha sido precisamente un nuevo riff de Judge Death. El incombustible Brian Ross, el hombre que lleva décadas desafiando las leyes de la gravedad vocal, tiene que someterse a una cirugía preventiva de vida o muerte entre abril y mayo de 2026. Con el corazón en un puño (y probablemente la bilis negra a punto de desbordar), la banda ha anunciado un parón indefinido de sus actividades en directo. Parece que ni siquiera el mismísimo Señor de las Tinieblas es inmune a las revisiones médicas obligatorias cuando el cuerpo dice basta después de años de carretera, laca y heavy metal de la vieja guardia.
La fidelidad a los hechos es agridulce: mientras el resto del mundo tendrá que esperar a 2027 para ver si Ross vuelve con más potencia o simplemente con una cicatriz de guerra, los fans españoles somos los únicos "afortunados" que podrán ver el último estertor en el escenario esta misma semana. Es una ironía macabra digna de sus letras: los shows en España siguen adelante, como si Satanás quisiera despedirse de las tablas bajo el sol ibérico antes de que los cirujanos se pongan a jugar a los aprendices de brujo con su anatomía.
La banda pide amor y apoyo inquebrantable, que es el código para decir que esperan que no les olvidemos mientras su cantante se recupera de un hachazo médico que lo mantendrá fuera de combate varios meses. Es el fin de trayecto para 2026, una pausa necesaria para un veterano de mil batallas que prefiere pasar por el taller ahora que acabar siendo un recuerdo en un obituario de revista especializada. El infierno puede esperar, pero el bisturí no.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
El "ángel" de esta crónica ha cambiado las mallas de cuero por el camisón de hospital, recordándonos que incluso los que cantan sobre la eternidad y el abismo tienen una fecha de caducidad que solo la medicina moderna puede posponer. Satan se toma un respiro, pero su ángel del estruendo nos deja una reflexión satírica: quizá el verdadero ruido no es el de los amplificadores al once, sino el del silencio en los escenarios cuando la salud reclama su parte del botín. Esperemos que en 2027 este ángel vuelva con las alas remendadas, porque un mundo sin los alaridos de Brian Ross es, sencillamente, un infierno mucho más aburrido.
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