Joe Satriani y Steve Vai han decidido que el mundo no tiene suficientes notas por segundo y han lanzado oficialmente SatchVai: Dancing, un proyecto diseñado para que cualquier guitarrista amateur venda su equipo en Wallapop por pura depresión.
La Santísima Trinidad del Exceso
El despliegue de artillería comienza con "I Wanna Play My Guitar", una pieza donde se les une Glenn Hughes para confirmar lo que todos sospechábamos: estos señores no tienen hobbies normales como la jardinería o el bingo. La pista es una declaración de intenciones tan directa que roza lo impúdico, con Hughes aportando una base de bajo y voz que sirve de pegamento para que Satriani y Vai no se pierdan en el espacio exterior. Es, esencialmente, rock instrumental destilado sin el estorbo de las metáforas, porque cuando tienes seis cuerdas y tres cerebros, las figuras retóricas son para los que no saben hacer tapping.
Si no te duelen las muñecas solo de escucharlo, es que no estás prestando atención.
Coreografías de Grafito y Magnesio
La pieza central, titulada "Dancing", no implica que nadie vaya a bailar en una discoteca convencional a menos que quiera sufrir un esguince cerebral. Aquí es donde la pareja de virtuosos entrelaza armonías con la precisión de un cirujano suizo bajo los efectos de un espresso doble. Es un ejercicio de nostalgia moderna donde los fraseos se persiguen unos a otros, recordándonos que, mientras el resto del planeta aprendía a usar el autotune, ellos seguían puliendo sus palancas de trémolo hasta alcanzar temperaturas de fusión nuclear.
Un baile donde los únicos pies que se mueven son los que pisan pedales de Wah-Wah.
Inundación de Sentimientos Controlados
Para aquellos que prefieren llorar sobre su amplificador, han incluido "The Sea of Emotion, Pt. 1". Este corte funciona como un respiro atmosférico, una suerte de introducción mística que demuestra que estos dos también tienen corazón, aunque esté fabricado con aleación de níquel. Es una pieza contemplativa que busca el equilibrio entre la técnica más depurada y esa emoción que suele perderse cuando uno intenta tocar tres mil notas en un compás de cuatro por cuatro.
Ideal para mirar al horizonte y fingir que entiendes la teoría de escalas disminuidas.
Se informa a los vecinos que el aumento en la venta de púas de repuesto y el olor a cable quemado en el vecindario son efectos secundarios normales del estreno en SiriusXM. El departamento jurídico advierte que intentar imitar a Satriani sin el debido calentamiento puede provocar que tus dedos soliciten la emancipación legal.
El virtuosismo ha vuelto para recordarte que tus tres acordes de fogata son, técnicamente, un insulto a la física.
SatchVai: Porque dos guitarras hablando entre ellas siempre tendrán más sentido que la mayoría de los podcasts actuales.
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