Kelly Garni emerge de las sombras de Nevada, entre excavaciones de cachorros y recuerdos de alcoholismo, para recordarnos que antes de ser un mito, Randy Rhoads era solo un chico con aura que no sabía tocar solos.
El bajista fundador de Quiet Riot, Kelly Garni, ha decidido airear los trapos sucios de la génesis del metal angelino, confirmando lo que todos sospechábamos: Kevin DuBrow no era exactamente el alma de la fiesta, sino más bien el vendedor de enciclopedias que nadie quería dejar entrar, pero que acabó quedándose con la casa. Entre revelaciones de disparos al techo, robos de bares en llamas y una extraña obsesión por los trajes de marinero, Garni desmonta la mística del rock para dejar un rastro de cruda y ácida realidad.


