En una exclusiva que destila más sudor y aceite de motor que el taller de un mecánico de Nueva Jersey, Rob Dukes ha reaparecido en The Metal Voice para confirmar lo que todos sospechábamos: ser el "Blaze Bayley de Exodus" no es un insulto, es un estilo de vida. Tras diez años de fundir metales de forma literal como soldador profesional, Dukes regresa para fundirlos de forma metafórica en Goliath, el duodécimo álbum de la banda que verá la luz este 20 de marzo bajo el sello Napalm Records.
De la rabia del despido al plácido aroma del tungsteno Dukes no ha tenido reparos en admitir que, cuando le dieron la patada en 2014, estaba "furioso", especialmente porque el huracán Sandy le había dejado la casa hecha un cromo y acababa de casarse. Sin embargo, el destino es caprichoso: el hombre que fue contratado originalmente siendo un simple técnico de guitarras sin experiencia vocal alguna, terminó descubriendo que soldar piezas de coches paga mejor que ser un artista del metal. Ahora, con 50.000 dólares en herramientas en su garaje, regresa a la banda con la tranquilidad de quien sabe que, si se vuelve a quedar sin trabajo, siempre puede arreglarle el parachoques a Gary Holt.
Goliath: ¿Thrash, Doom o una crisis de identidad? El nuevo disco promete ser tan "diverso" que hasta los puristas del Bonded by Blood necesitarán un manual de instrucciones. Dukes describe una dirección musical que abraza desde el Doom más denso hasta pinceladas de "twang" sureño en temas como Promise You This. El vocalista afirma haber inyectado melodías reales —sí, han leído bien, melodías en Exodus— y asegura que el tema Summon of the God Unknown es una epopeya de ocho minutos que dejó a Tom Hunting al borde de las lágrimas. Parece que la "fase de luna de miel" está en pleno apogeo, con la banda viviendo junta en una casa como si fueran una fraternidad de cincuentones con problemas de sueño.
Dukes ha vuelto para demostrar que se puede cantar sobre el fin del mundo y, acto seguido, arreglarte la calefacción con un acabado industrial impecable.
Desde el Departamento de Recursos Humanos de la Bahía de San Francisco, recordamos a los fans que no deben encariñarse demasiado con ninguna formación; en Exodus, los cantantes son como los filtros de aceite: se cambian cada ciertos kilómetros, pero siempre guardas el viejo en el garaje "por si acaso". Nos alegra saber que Rob ya no lee los comentarios de odio en internet y que prefiere dedicar su tiempo a leer libros porque sufre de insomnio crónico en el autobús de gira. Al menos ahora, si el álbum es un fracaso, siempre podrá fundirlo y convertirlo en un bonito soporte para macetas.
En el mundo del metal, la única diferencia entre un soldador y un cantante de thrash es que el soldador usa máscara para protegerse de las chispas, y el cantante para no ver la cara de los fans de la vieja escuela.
Exodus 2026: menos "Lesson in Violence" y más "Lecciones de Soldadura de Arco para Principiantes".
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