El icónico Sebastian Bach ha decidido que la humanidad no ha sufrido suficiente y confirma que su gira "The Party Never Ends" aterrizará en Portland para demostrar que el tiempo pasa, pero las cuerdas vocales de acero inoxidable y el cuero ajustado son para siempre.
Foto: Jamiecat / CC BY 2.0El asalto sonoro a Portland
La ciudad de Portland, conocida por su café artesanal y su calma existencial, se prepara para un terremoto de decibelios con la llegada del exlíder de Skid Row al Aladdin Theater. Bach, escoltado por Blaze Francisco y los invitados especiales de Stitched Up Heart, parece haber descubierto la fuente de la eterna juventud en un frasco de laca de los años ochenta, manteniendo esa pose de "acabo de romper un espejo con la mirada" que tanto gusta a los nostálgicos del heavy metal. El despliegue visual promete una sobredosis de tatuajes, melenas que desafían las leyes de la física y un vestuario que probablemente requiere lubricante industrial para ser portado con tal dignidad rockera.
La acústica del teatro está rezando por su vida ante la inminente llegada del grito más agudo del hemisferio norte.
Un itinerario para la supervivencia auditiva
La hoja de ruta de esta caravana del exceso es una declaración de intenciones que recorre desde Victoria hasta Nashville, dejando a su paso un rastro de tímpanos vibrantes y hoteles que probablemente ya han blindado sus minibares. Con fechas que se extienden hasta abril, Sebastian Bach demuestra que su concepto de "fiesta que nunca termina" no es una metáfora, sino una amenaza real para cualquiera que busque una noche de sueño reparador. El tour es una pieza de ingeniería logística diseñada para llevar el espíritu de Sunset Strip a lugares donde el mayor evento del año suele ser la feria del ganado, elevando el nivel de testosterona musical a niveles que la sanidad pública aún no ha sabido catalogar.
Si el calendario sigue creciendo, Bach terminará dando un concierto en el salón de tu casa antes de que termine el verano.
Se informa a los asistentes que el uso de tapones para los oídos no es una señal de debilidad, sino una estrategia de supervivencia básica frente a un hombre que puede alcanzar notas que solo los murciélagos y algunos tipos de porcelana fina pueden percibir. El Departamento de Salud Auditiva recomienda no intentar imitar los movimientos de cuello de los músicos si usted tiene más de treinta años y una hipoteca.
Portland sobrevivió a muchas cosas, pero Sebastian Bach es la prueba de fuego definitiva.
El rock no ha muerto, solo tiene un poco de tinnitus y necesita que le subas el volumen a la televisión.

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