La Metamorfosis del "Kid" Finlandés Samy Elbanna ha comparecido ante los micrófonos de Grimm TV con la seguridad de quien acaba de descubrir el fuego, o al menos, de quien ha decidido mezclarlo con gasolina y una sección de cuerda. Tras quince años en la brecha, el músico confiesa que este sexto álbum, Hell Is a State of Mind, no es solo un disco más, sino el momento en que Lost Society deja de buscarse para encontrarse en un lugar que ni ellos mismos sabían que existía . De ser unos "críos" tocando thrash acelerado, han pasado a pretender heredar el trono de gigantes como Nightwish o Children of Bodom, asumiendo el riesgo de que la mezcla de metal industrial, orquestaciones cinematográficas y estribillos poperos les estalle en la cara.
Si no te gusta el disco tras oírlo entero, puedes despedazarlo, pero al menos habrás perdido una hora de tu vida con criterio.El Unholy Alliance: De Lady Gaga a Hans Zimmer En un alarde de eclecticismo que haría temblar a los puristas del género, Elbanna admite influencias que van desde las bandas sonoras de Zimmer hasta el pop de Lady Gaga. El núcleo de este nuevo sonido reside en la inclusión de una orquesta real, un elemento que Samy defiende como la "forma original del metal". El tema Blood Diamond, nacido curiosamente de un loop de hip-hop, fue el "caballo de Troya" que les convenció de que meter violines entre guturales y breakdowns era una idea brillante y no un suicidio comercial. El músico asegura que han llevado el experimento al límite porque hacer las cosas "a medias" solo demuestra falta de fe en el proyecto.
La pesadez ya no se mide en breakdowns, ahora se mide en cuántos músicos de conservatorio puedes meter en un estudio de metal.Voz, Sudor y Lágrimas (Literalmente) Elbanna no solo ha afilado la guitarra, sino que ha decidido que ya es hora de que se le tome en serio como cantante. Reconoce haber practicado "hasta romperse el alma" para ejecutar líneas vocales que él mismo diseñó para que fueran insultantemente difíciles de cantar en directo. En este disco, el sentimiento prima sobre la perfección técnica del tono; si hay que sonar desgarrado, se suena, siempre que la orquesta no tape las carencias. Además, defiende el método de la "fogata": si una canción no funciona en acústico, no merece ser grabada con mil sintetizadores.
Lost Society: de quemar etapas a quemar partituras con una sonrisa de oreja a oreja.
Desde la redacción recordamos a los fans que la experimentación es un derecho constitucional, aunque a veces el resultado parezca un choque de trenes entre un festival de ópera y una rave industrial. Elbanna está "espectacularmente bien", el frío de Finlandia no ha logrado congelar su ambición y su nuevo álbum promete ser tan dinámico que hasta los hombres hechos y derechos llorarán como si estuvieran viendo un video de Lorna Shore.
Escuchen primero, juzguen después y, si el mundo se acaba mañana, que al menos nos pille con un violín en una mano y una púa de metal en la otra.
Samy Elbanna: el hombre que cree que Sibelius habría sido un excelente guitarrista rítmico.
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