El motor creativo de Beast in Black ha decidido bajarse del autobús antes de cruzar el charco. Anton Kabanen no estará presente en el tour por Norteamérica, una noticia que ha caído como un jarro de agua fría pero que tiene una explicación de peso: el nuevo álbum está en una fase crítica y requiere que su arquitecto principal no despegue los ojos de la consola de mezclas. Tras un par de años donde los obstáculos y las distracciones han frenado el ritmo de trabajo más de lo deseable, Kabanen ha optado por la vía del perfeccionismo técnico para asegurar que el próximo material mantenga el nivel que sus seguidores exigen.
La decisión no ha sido tomada a la ligera, pero la realidad del estudio de grabación ha terminado imponiéndose a la carretera. El músico ha dejado claro que la obra ha llegado a un punto de inflexión donde su presencia es vital para desatascar el flujo creativo y técnico que se había visto interrumpido últimamente. Mientras él se encierra entre teclados y cables para dar el último empujón a las composiciones, el resto de la banda seguirá adelante con las fechas programadas, defendiendo el repertorio habitual sin su figura principal en el escenario. Es un movimiento arriesgado pero honesto, priorizando la calidad de lo que está por venir sobre la logística de una gira que, a pesar de la ausencia, promete mantener la intensidad habitual del grupo.
Seguro que a más de uno le escuece el bolsillo tras pillar la entrada, pero al menos ya sabemos que el próximo plástico no será un corta y pega hecho con prisas.