Jason Newsted cumple años demostrando que se puede salir del foso de las orquestas de estadios y conservar la dignidad, o al menos el cartílago.
El exilio del pilar rítmico
Tras décadas de soportar el peso de una base rítmica que la mezcla original del ...And Justice for All decidió ignorar por completo, el bajista celebra una vuelta más al sol alejado de los egos pantagruélicos del thrash metal. Mientras otros se pierden en documentales de terapia de grupo, Newsted ha perfeccionado el arte de ser el "ex" más estable de la industria, manteniendo un perfil tan bajo como la frecuencia de sus cuerdas.
El hombre que demostró que el bajo sí suena, siempre que el guitarrista rítmico no sea el dueño del estudio.
Supervivencia post-estadio y otras artes místicas
La transición de sacudir la cabeza ante sesenta mil personas a pintar cuadros abstractos y tocar música acústica es la evolución lógica de quien ya no desea que su fisioterapeuta tenga una mansión a su costa. Jason ha logrado lo que pocos en su gremio: envejecer sin intentar encajar en unos pantalones de cuero que el tiempo y la física han declarado zona catastrófica. Su legado permanece como el recordatorio de que se puede ser el motor de una leyenda y, aun así, preferir el silencio de una galería de arte.
Cambiar las púas de metal por pinceles es la forma más elegante de admitir que el tinnitus ha ganado la guerra.
Desde la redacción felicitamos al señor Newsted, el único individuo capaz de recibir un puñetazo sonoro durante quince años y salir con la cuenta bancaria intacta y el sentido del humor funcional. Se informa a los suscriptores que cualquier intento de ecualizar esta crónica para que se escuchen las frecuencias graves será ignorado por respeto a la tradición de 1988.
Feliz cumpleaños al hombre que nos enseñó que la verdadera libertad es que te bajen el volumen y seguir tocando como si no hubiera un mañana.
Si logras escuchar el bajo en su pastel de cumpleaños, es que estás alucinando por el azúcar.
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