El legendario baterista Pete Sandoval ha decidido que ya basta de confundir la velocidad del doble bombo con la disponibilidad inmediata para satisfacer fetiches de papelería gratuita.
LA TEOLOGÍA DEL MERCHANDISING Y EL PECADO DE LA INSISTENCIA
Resulta que poseer una copia de Altars of Madness no le otorga a nadie el derecho divino de invadir la bandeja de entrada de un músico para exigir una firma como si se tratara de un trámite en Hacienda. En un arranque de sentido común que parece escasear en el metal extremo, Sandoval ha recordado a sus seguidores que comprar un álbum es una transacción comercial con una banda, no un contrato de servidumbre personal que obligue al artista a lamer sellos y enviar fotos autografiadas por correo a cualquier entusiasta con problemas de dicción en su teléfono.
Comprar el disco te hace fan, no dueño del tiempo de quien lo grabó.
EL SANTUARIO DEL NEGOCIO CONTRA EL ACOSO DEL PAPEL BOND
La política de la casa es ahora de una claridad meridiana, digna de un manual técnico de percusión: los mensajes privados son un canal transaccional, no un muro de lamentaciones para coleccionistas de autógrafos a distancia. El músico ha trazado una línea de fuego entre el encuentro genuino en festivales —donde la interacción humana y el marcador permanente fluyen con naturalidad— y el comportamiento obsesivo de quienes confunden la persistencia con la devoción. Quien busque una firma, que prepare las botas para el barro de un concierto; quien busque acosar por chat, que prepare el dedo para el botón de bloqueo.
El bloqueo es el único ritmo que estos "fans" no saben seguir.
NOTA DEL DEPARTAMENTO Y CIERRE
Desde esta redacción, aplaudimos la iniciativa de Pete. Si seguimos así, pronto veremos a gente exigiendo que Dave Lombardo les mande una muestra de sudor en un frasco solo porque compraron una reedición en vinilo de color. La salud mental de un músico es directamente proporcional a la distancia que mantiene de los mensajes privados de extraños que no saben usar el dictado por voz de su móvil.
La firma se gana en el foso, no se mendiga por Wi-Fi.
Si quieres algo gratis y firmado, prueba a pedirle un autógrafo al portero de tu edificio; probablemente tiene menos paciencia que un baterista de Death Metal.
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