Un empresario brasileño ha decidido que la realidad era demasiado aburrida y, tras un viaje transatlántico, ha orquestado lo que solo podría describirse como un experimento genético entre Skid Row y la banda más ruidosa de Long Island.
EL MILAGRO DE LOS ENSAYOS Y LA AUSENCIA DEL BISTURÍ
Según fuentes que afirman haber estado allí —y que parecen haber pagado su boleto de avión con la moneda del entusiasmo—, Sebastian Bach ha estado ensayando con los supervivientes de Twisted Sister mientras Dee Snider descansa en su merecido pedestal de los diez mejores de la historia. La gran reunión fotográfica, sin embargo, cuenta con una baja médica: Eddie Ojeda no pudo asistir a la cita debido a una cirugía, dejando el encuadre con un hueco que ni el pelo oxigenado de Bach puede rellenar del todo. El ensayo, al parecer, era tan imperativo que ni el quirófano de un guitarrista pudo detener la maquinaria del rock.
Cuando el destino llama, el guitarrista se opera y el cantante suplente calienta la garganta.
LA DIPLOMACIA DEL BRAZALETE Y EL CONSEJO QUE NADIE PIDIÓ
El artífice de este encuentro asegura que fue él quien le susurró al oído a JJ French la idea de reclutar a Sebastian, demostrando que en el mundo del metal, un consejo dado en el momento justo puede ser más potente que un solo de guitarra. Tras tres días de observación intensiva, el veredicto es que los fans no deben juzgar sin haber escuchado, una petición optimista considerando que la base de fans del género se alimenta casi exclusivamente de juicios prematuros y nostalgia por los años ochenta. La historia se escribe con rímel y cuero, y al parecer, este testigo presencial tenía la pluma en la mano.
No juzgues el libro por su portada, ni al vocalista por su capacidad de alcanzar notas que solo los perros oyen.
NOTA DEL DEPARTAMENTO Y CIERRE
Desde esta redacción, nos preguntamos si el siguiente paso será ver a Axl Rose tocando el triángulo en una banda de polca, dado que la barrera entre bandas y colaboraciones parece haberse disuelto en laca para el cabello. Ver a Sebastian Bach intentando llenar las botas de plataforma de Dee Snider será, cuanto menos, un ejercicio visual fascinante, especialmente si mantiene esa sonrisa de "acabo de heredar un catálogo de himnos".
Si Dee Snider es intocable, Sebastian Bach es, al menos, muy difícil de silenciar.
Al final, lo importante no es quién cante, sino que el seguro médico de Eddie Ojeda cubra la envidia de no haber estado en la foto.
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