Cryptic Shift decide que la música ya no es un arte, sino una tortura geométrica diseñada para que tu cerebro suplique por un poco de silencio convencional.
LA ARQUITECTURA DEL CAOS CUÁNTICO
El despliegue de Overspace & Supertime no es un ejercicio creativo, es una declaración de guerra contra la estructura ósea del oyente medio. La banda ha decidido que el Death Metal Técnico necesitaba más trigonometría avanzada y menos piedad humana, ejecutando cambios de compás con la frialdad de un cirujano que ha olvidado la anestesia. La precisión de los riffs sugiere que estos sujetos no poseen sistema nervioso central, sino un procesador de silicio de última generación que escupe disonancias mientras el resto de los mortales intentamos procesar por qué el primer tema dura lo mismo que una crisis existencial en hora punta.
Si tu cráneo no ha colapsado tras los primeros diez minutos, es que probablemente ya estabas en estado vegetativo antes de darle al play.
TOPOGRAFÍA DE UNA PESADILLA NO EUCLIDIANA
Desde la apertura criogénica hasta la resolución final, el álbum se comporta como un agujero negro con ínfulas de superioridad intelectual. Las secciones instrumentales en Hyperspace Topography poseen tal densidad que generan su propio campo gravitatorio, succionando cualquier vestigio de melodía tarareable para triturarlo en un acelerador de partículas de bajo presupuesto. No busquen estribillos para cantar bajo la ducha, aquí solo encontrarán una sucesión de ataques sónicos que obligarían a cualquier astrofísico serio a quemar su título y dedicarse a la cría intensiva de caracoles de jardín por pura salud mental.
La banda sonora ideal para un funeral si tu objetivo es que el difunto se levante únicamente para desenchufar los amplificadores.
EL VÓRTICE DE LOS OJOS HEXAGONALES Y EL COLAPSO DE LA MATERIA
Al alcanzar la sección de Hexagonal Eyes, el grupo abandona cualquier rastro de decencia para sumergirse en una espiral de técnica que debería ser tipificada como delito de lesa humanidad en varios sistemas solares. La producción es tan insultantemente nítida que es posible escuchar el momento exacto en que se resquebraja el tejido de la realidad en cada solo de guitarra que desafía las leyes de la anatomía. Es un ejercicio de resistencia pura donde el oyente es el cobaya y la música es el centrifugado de neuronas que nadie solicitó, pero que todos los masoquistas del género consumen como si fuera oxígeno purificado en una estación espacial averiada.
El disco perfecto para individuos que consideran que leer el manual de instrucciones de un reactor nuclear es una lectura ligera para las vacaciones de verano.
NOTA DEL DEPARTAMENTO Y CIERRE
Tras analizar las frecuencias emitidas por este artefacto, el Departamento de Higiene Mental Interestelar recomienda encarecidamente no intentar seguir el ritmo con ninguna extremidad, a menos que se desee sufrir una fractura múltiple y espontánea por puro estrés mecánico. Cryptic Shift ha conseguido lo que parecía imposible: que el vacío espacial suene más saturado y asfixiante que una enciclopedia británica cayendo por el hueco de un ascensor con eco infinito.
El universo es un lugar frío, oscuro y ahora tiene una banda sonora que lo hace parecer un sitio todavía más insoportable para pasar la eternidad.
Si al terminar el disco sigues viendo en tres dimensiones, es que tu cerebro ha activado el protocolo de autodefensa por pura vergüenza ajena ante tanta nota innecesaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario