En una noche donde el ozono australiano fue reemplazado por una densa capa de azufre y laca negra, los polacos de Behemoth decidieron que Melbourne era el lugar ideal para continuar su gira "Chant Ov the Eastern Lands 2026" con una dosis letal de "Ov Fire and the Void". Nergal, ataviado con sus mejores galas de sumo pontífice de la distorsión, guio a una congregación de miles de almas sudorosas que, curiosamente, pagaron voluntariamente para ser bañadas en luces rojas infernales y sermones sobre el abismo existencial. El clásico extraído de Evangelion resonó con tal violencia que se rumorea que el ayuntamiento de Melbourne recibió quejas de ciudadanos que, a pesar de estar a cinco kilómetros, sentían una necesidad imperiosa de quemar sus certificados de bautismo.