En una noche donde el ozono australiano fue reemplazado por una densa capa de azufre y laca negra, los polacos de Behemoth decidieron que Melbourne era el lugar ideal para continuar su gira "Chant Ov the Eastern Lands 2026" con una dosis letal de "Ov Fire and the Void". Nergal, ataviado con sus mejores galas de sumo pontífice de la distorsión, guio a una congregación de miles de almas sudorosas que, curiosamente, pagaron voluntariamente para ser bañadas en luces rojas infernales y sermones sobre el abismo existencial. El clásico extraído de Evangelion resonó con tal violencia que se rumorea que el ayuntamiento de Melbourne recibió quejas de ciudadanos que, a pesar de estar a cinco kilómetros, sentían una necesidad imperiosa de quemar sus certificados de bautismo.
La ejecución de "Ov Fire and the Void" fue una exhibición de coreografía satánica perfectamente ensayada, donde cada golpe de batería de Inferno parecía diseñado para recalibrar el ritmo cardíaco de los asistentes por la fuerza. Mientras Nergal lanzaba sus proclamas desde el altar del escenario, la multitud respondía con una marea de puños en alto, demostrando que en 2026, la fe ciega ha sido sustituida por el amor a los riffs de alta ganancia y la iconografía del inframundo. La atmósfera en el recinto alcanzó temperaturas que harían que el desierto de Outback pareciera una pista de hielo, consolidando a Behemoth no solo como una banda de metal, sino como una franquicia multinacional de la blasfemia que entrega sus servicios con una puntualidad europea envidiable.
VALORACIÓN EDITORIAL: LA MISIÓN EVANGELIZADORA DEL CAOS
Lo ocurrido en Melbourne es la prueba definitiva de que la exportación de oscuridad polaca es el negocio más estable de la década. Behemoth ha logrado que "Ov Fire and the Void" suene como una banda sonora necesaria para el fin de los tiempos, o al menos para el fin del fin de semana en Australia. Con una producción que hace que el infierno parezca un club VIP con derecho de admisión, la banda sigue tachando ciudades de su mapa de conquista, dejando tras de sí un rastro de ceniza, camisetas negras y fans que necesitarán tres días de silencio absoluto para recuperar la cordura.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los asistentes que todavía escuchen ecos de deidades antiguas en sus oídos que consulten con un profesional o, en su defecto, que se pongan un disco de música ambiental para rebajar los niveles de épica. La gerencia advierte que intentar invocar el vacío en la fila del supermercado puede llevar a situaciones sociales incómodas y a la intervención inmediata del equipo de seguridad.
¿Desea que realicemos un escaneo térmico para verificar si el escenario de Melbourne sigue emitiendo calor residual del "Fuego" de Nergal o prefiere que investiguemos si la gira por el Este incluye paradas en dimensiones paralelas todavía no cartografiadas?
Behemoth: Porque si vas a enfrentarte al vacío, mejor que sea con una batería que suene como el juicio final.
Foto: Behemoth – Rock am Ring 2019‑1893 por Andreas Lawen, Fotandi, licenciada bajo CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.

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