En un comunicado que ha dejado a los amantes del shredding y la pirotecnia con un palmo de narices, el legendario Paul Rodgers ha salido a la palestra para desmentir rumores sobre su salud y, de paso, dar una lección de desapego material digna de un monje tibetano con pasado en Bad Company. Rodgers, quien asegura sentirse más fuerte que un amplificador al once, ha confirmado que su estado físico es envidiable y que ya se encuentra ensayando para su aparición del 2 de marzo en los premios Adopt the Arts en Palm Springs. Sin embargo, la verdadera bomba informativa no ha sido su lozanía, sino su cortés pero firme "no" a una invitación que cualquier otro mortal habría aceptado vendiendo su alma al diablo: trabajar en una pista con los mismísimos Van Halen.
ZEN, GUITARRAS DE MADERA Y EL DESAIRE MÁS ELEGANTE DEL ROCK
La narrativa de esta jubilación espiritual nos sitúa en un Paul Rodgers que ha decidido cambiar el estruendo de los estadios por la "fase acústica y zen de la vida". Al parecer, mientras el mundo del rock suspira por un retorno a los solos vertiginosos y la adrenalina del hard rock, Rodgers prefiere la paz de una cuerda de nylon y la introspección de quien ya lo ha gritado todo. Agradeció a Van Halen con la elegancia de quien rechaza un postre en una cena de gala porque ya está lleno de gloria, dejando claro que su prioridad actual es la armonía interior y no el volumen ensordecedor. Es la victoria de la meditación sobre la distorsión, un movimiento que sitúa al vocalista en un plano astral donde las listas de éxitos son menos importantes que una buena respiración diafragmática en una sala desconectada.
VALORACIÓN EDITORIAL: DE "ALL RIGHT NOW" A "OM" EN UN SOLO COMUNICADO
Lo de Paul Rodgers es una bofetada de realidad para la industria: el hombre que definió el rock vocal prefiere la calma de Palm Springs al frenesí del estudio de grabación con los reyes del tapping. Es, en esencia, la jubilación dorada del espíritu; un retiro donde la "fuerza" no se mide en vatios, sino en la capacidad de decir que no a una leyenda mientras se ensaya para una causa benéfica. Van Halen tendrá que buscar su dosis de soul en otra parte, porque Rodgers está ocupado alcanzando la iluminación a golpe de rasgueo suave y aire puro del desierto.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los fans de Van Halen que no intenten meditar mientras escuchan "Eruption" en busca del mismo estado zen de Rodgers, ya que el resultado podría ser una arritmia severa. La gerencia advierte que la fase acústica de Paul Rodgers no incluye devoluciones por falta de decibelios, pero garantiza una paz mental que ningún pedal de efectos podrá igualar jamás.
Paul Rodgers: Porque cuando eres el "The Voice", el silencio es el único solo que te queda por dominar.
Foto: Queen‑Paul Rodgers‑Madrid‑6 por Carlos Delgado (Kadellar), licenciada bajo CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

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