En un despliegue de hiperactividad que haría que un niño con sobredosis de cafeína parezca sedado, Dave Ellefson ha aterrizado en Buenos Aires para recordarnos que, aunque te borren de un disco, siempre puedes fundar diez bandas nuevas antes de la hora del almuerzo. Con la narrativa de un superviviente profesional que ha convertido el "despido injustificado" en una marca registrada, Ellefson presentó su Basstory no como una clínica de bajo, sino como el manifiesto de un hombre que ha decidido ser su propio jefe, su propio empleado y, probablemente, su propio club de fans. Según el bajista, su salida de Megadeth no fue un final, sino el Big Bang de un universo expandido donde él es el único protagonista que no necesita pedir permiso para respirar cerca de un micrófono.
AUDICIONES DE DESPECHO Y EL SÍNDROME DEL BANQUETE SOLISTA La crónica de esta entrevista revela que Ellefson maneja actualmente una lista de proyectos que ríen en la cara de cualquier noción de "tiempo libre": The Lucid, Dieth, Kings of Thrash, Metal Church, Metal Allegiance... la lista sigue hasta que el entrevistador se queda sin aliento. En un alarde de diplomacia que roza el sarcasmo corporativo, Dave define la formación clásica de los 90 como una "sociedad de héroes", para luego despachar la actualidad de su ex-banda como un "proyecto solista" donde solo hay sitio para un ego con melena rojiza. Es el equivalente metalero de decir: "Yo sigo siendo un Avenger, pero el Capitán América ahora prefiere jugar solo con muñecos de trapo que no le contesten".
VALORACIÓN EDITORIAL: GESTIÓN DE RESENTIMIENTO O RENACIMIENTO ACÚSTICO Lo que Ellefson nos vende como una "bendición creativa" tras el cierre de la puerta de Megadeth, huele a una jugada maestra de diversificación de activos. Mientras Dave Mustaine se dedica a regrabar pistas de bajo para borrar cualquier rastro de su antiguo "hermano", Ellefson se dedica a clonarse en mil escenarios, llegando incluso a amenazar con un disco de piano y guitarra acústica. Es el triunfo de la resiliencia sobre la jerarquía: si no me dejas brillar en tu estadio, montaré mi propio festival con juegos de azar y mujerzuelas (o en su defecto, con Jeff Young y canciones que no tocábamos desde 1991). Dave asegura que "ama a su hermano desde el otro lado de la habitación", lo cual es la forma más elegante de decir que prefiere tener un océano de distancia de por medio mientras él factura con Metal Church.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los seguidores de Megadeth que mantengan sus listas de reproducción actualizadas, ya que a este ritmo, Ellefson terminará siendo el bajista de todas las bandas del planeta, incluyendo la de su parroquia local. La gerencia advierte que mencionar el nombre de "el otro Dave" durante el Basstory podría resultar en una lección magistral de dos horas sobre cómo gestionar una empresa de limpieza de hoteles como metáfora de la industria musical.
Dave Ellefson: Donde los bajistas no se retiran, simplemente se multiplican por mitosis musical en Buenos Aires.
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