En una entrega más de "Crónicas del último adiós que nunca llega", el bajista de la eterna sonrisa y la barba perennemente cuidada, James LoMenzo, se ha sentado frente a las cámaras para darnos una lección magistral de diplomacia metalera en alta definición. La narrativa de esta exclusiva nos transporta a un universo donde las decisiones drásticas se toman por Zoom y donde Dave Mustaine, en un alarde de espontaneidad mística, decidió que Megadeth debía morir con gloria justo cuando el disco ya estaba grabado al setenta y cinco por ciento. LoMenzo, con la calma de quien ha visto pasar a más guitarristas por su lado que trenes por una estación, nos vende la idea de que este no es un final por agotamiento, sino una "victoria gigante" coreografiada para no salir del escenario con un gemido, sino con el estruendo de un presupuesto de gira mundial que durará, como poco, un lustro.
AUDICIONES DE CORTESÍA Y EL ARTE DE NO MOLESTAR AL JEFE La crónica de este testamento musical revela un proceso de creación digno de una junta de accionistas de Silicon Valley. LoMenzo confesó que el grupo se sometió a sesiones de terapia grupal digital —llamémoslas Zoom— para analizar el ADN de la banda, escuchando casi todo el catálogo de Megadeth para recordar cómo es que se supone que deben sonar los empleados de Mustaine. En un despliegue de humildad que roza lo monacal, James admitió que su labor en este disco fue la de un "jugador de equipo" extremo, sacrificando cualquier delirio de grandeza progresiva para seguir los riffs de la guitarra como un satélite obediente, asegurando que cualquier intento de protagonismo habría sido una "autoindulgencia" innecesaria. Es fascinante observar cómo un músico de su calibre se pavonea de "tirar del carro" desde la sombra, recordándonos que en el Megadeth del siglo XXI, la verdadera rebelión es hacer exactamente lo que el jefe pelirrojo espera de ti.
VALORACIÓN EDITORIAL: EL CÍRCULO DEL DESPECHO Y EL RETIRO EN LA ARENA Lo que LoMenzo presenta como un "círculo completo" al incluir material de Ride The Lightning compuesto por Mustaine en su época de paria de Metallica, es en realidad el bofetón definitivo con guante de seda a la historia del rock. James, manteniendo la credibilidad mientras esquiva comparaciones odiosas con la banda de San Francisco, nos asegura que Megadeth ha ganado la partida por el simple hecho de haber construido un imperio "en solitario". Verlo ahora, planeando una jubilación que incluye tocar en clubes de cincuenta personas para saciar el ego o mudarse a una playa mientras espera que el teléfono suene para una reunión de Pride & Glory, nos recuerda que el verdadero "Khaos" no es el thrash, sino intentar entender cómo una gira de despedida puede durar más que la carrera entera de muchas bandas nuevas.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los seguidores de la "Colorada" que no vendan sus chalecos de cuero todavía, ya que una gira de cinco años permite que hasta los nietos de los fans actuales lleguen a ver el "final" del grupo. La gerencia advierte que cualquier intento de preguntar por el paradero de Dave Ellefson durante los encuentros por Zoom resultará en una desconexión inmediata por "problemas técnicos" de conveniencia editorial.
James LoMenzo: Porque para cerrar la persiana de un negocio de cuarenta años, primero hay que asegurarse de que el cartel de "Liquidación por cierre" brille en el neón más caro de la ciudad.
Foto: Megadeth – Wacken Open Air 2023 39 por Frank Schwichtenberg, licenciada bajo CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

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